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22 abril 2019

China ayudará a Cuba a censurar su propia internet.


En febrero pasado, los ciudadanos cubanos votaron en un referéndum para adoptar una nueva Constitución. El texto de la ley dice que otorgará más derechos a los cubanos, como poder demandar al Estado por daños y reconocer el papel de la propiedad privada.

No te dejes engañar por esta medida al estilo de Potemkin. El gobierno cubano ni siquiera suavizó su naturaleza autoritaria cuando llegó al referéndum popular que "aprobó" la nueva Constitución.





En febrero, los cubanos que enviaron mensajes de texto con la frase "Yo voto no", español para "Voto no" (para el referéndum) descubrieron que su mensaje nunca llegó a sus destinatarios. El régimen también bloqueó el acceso a los sitios web de noticias independientes populares con sede en Cuba como 14ymedio y TremendaNota, negando a los ciudadanos la posibilidad de obtener información sobre el referéndum de fuentes en las que podría revelar su verdadera naturaleza de farsa.

En cualquier caso, Internet en Cuba permanece relativamente abierto para un país donde la información está estrechamente controlada por el Estado.

Hay una explicación para esto.

La respuesta simple es que el gobierno todavía no ve a Internet como una amenaza. La conexión es demasiado lenta, demasiado cara, tiene muy pocos usuarios, y cuando la gente se conecta a ella, la usan para comunicarse con los miembros de su familia fuera del país.




"Cuba quiere ir de un modelo que básicamente no necesita censura en internet porque prácticamente no hay internet"

Pocas cosas han cambiado desde que The Verge publicó ese artículo. Desde entonces, el gobierno ha autorizado el uso de Internet en el hogar, ha implementado la tecnología 3G para grandes franjas del país y ha reducido (en cierta medida) el precio de la conectividad. Pero lo que es más importante, los grupos de la oposición cubana han comenzado a armar las redes sociales contra el régimen, llamando la atención sobre los abusos contra los derechos humanos en el momento en que ocurren.


La decisión de permitir que los cubanos accedan a Internet fue pragmática, no altruista. Fue un medio para desahogarse de una población cada vez más exigente que quedó atrás en la era de la información. A partir de 2017, Cuba ocupó el puesto 137 de 176 países según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), una agencia de las Naciones Unidas que clasifica a los países según el acceso a las telecomunicaciones. Según esta medida, el único país que sigue a Cuba en todo el hemisferio occidental es Haití.

Todos estos cambios han puesto nerviosas a las autoridades.

Su censura de las redes de internet y telefonía celular durante el referéndum constitucional es solo una indicación de lo que está por venir. El nudo se apretará, y pronto, los usuarios de Internet cubanos se encontrarán detrás de un "Gran Cortafuegos" similar al que le impone a los usuarios chinos su gobierno.

Hay dos razones principales por las que el régimen cubano está perfectamente posicionado para implementar su propia versión del "Gran Cortafuegos": Primero, todos los servicios de Internet y telefonía en la isla son proporcionados por una única entidad administrada por el gobierno, ETECSA. A nivel técnico, cuando toda la información se canaliza a través de un solo canal o puerta de enlace, la capacidad de monitorear y controlar estos sistemas se simplifica enormemente.

La segunda y más importante razón es sencilla. Los autores intelectuales detrás del Gran Cortafuegos real, el gobierno chino, lo harán realidad. Ellos están, y han estado en el país por muchos años, y no pensarán dos veces en ayudar a sus hermanos castristas en su búsqueda de la censura en Internet.

Ya se han sentado las bases. En el año 2000, Cuba otorgó un contrato al gigante chino de telecomunicaciones, Huawei, para construir una red nacional de fibra óptica. Huawei también ha instalado cientos de puntos de acceso inalámbricos públicos en todo el país, insertándose en el método principal que utilizan los cubanos para acceder a Internet. Lo que es peor, Huawei también controla una gran cuota de mercado de todos los teléfonos inteligentes que se venden en la isla.

No seamos ingenuos al pensar que un Estado autoritario de un solo partido como China permitiría que una de sus compañías más grandes funcione con algún grado de autonomía. Huawei es el gobierno chino. Su propio CEO, Ren Zhenfei, tiene fuertes lazos con el establecimiento político y militar chino. Con una buena razón, el director del FBI, Chris Wray, advirtió que Huawei está "en deuda con un gobierno extranjero". Este hecho ha llevado a muchos países alrededor del mundo a explorar medidas que restringirían a sus empleados gubernamentales el uso de equipos de Huawei.

Lo que venga, no sorprenderá a los cubanos. Seis décadas de una relación forzada de un lado familiarizarán a cualquiera con las formas de sus abusadores. Al igual que los chinos, los ciudadanos cubanos comenzarán a usar redes privadas virtuales (VPN), a cambiar sus direcciones de DNS, a usar servidores proxy, y cualquier otra cosa que puedan obtener para controlar a los censores gubernamentales.



Fuente: Libertas Blog

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