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¿Sabias Usted Que un Caza Submarino cubano hundió un Submarino Aleman?


Durante la Segunda Guerra Mundial la principal actividad militar de Cuba, estuvo centrada en su Marina de Guerra, la que cumplió gran cantidad de misiones de apoyo, escolta y salvamento. Quizás el hecho más notable los constituyó el hundimiento del Submarino Alemán U-176 por el Cazasubmarino cubano CS-13, comandado por el Alférez Ramírez.
El Sc-13 uno de los Caza Submarinos (Subchaser) adquiridos por el Gobierno Cubano en Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, a través del Programa Lend Lease, fue el responsable del hundimientos del Submarino Alemán U-176.



Historia naval

En el Puerto de Sagua la Grande corría una tenue brisa, era la tarde del 15 de mayo de 1943, los mercantes Wanks y Camagüey de banderas hondureña y cubana respectivamente habían soltado amarras para dirigirse, formando convoy, rumbo al puerto de Matanzas; en más de tres ocasiones se había fijado la hora de partida sin que existiera una causa aparente, lo que sólo podía ser explicado con la intención de crear confusión, si dicha información lograba filtrarse al enemigo; no obstante, finalmente se dio la orden de zarpar, debido a que entre otras prohibiciones, se había establecido la de no navegar al anochecer, si ello no era absolutamente necesario, por los peligros que entrañaban la presencia de los submarinos que aprovechaban la oscuridad de la noche para efectuar sus ataques. A bordo del mercante cubano reinaba un sentimiento de tristeza y desolación, sólo habían transcurrido unas horas, desde que se había producido el artero ataque de un sumergible alemán contra el buque cisterna cubano Mambí, con un saldo elevado de víctimas.


Chistes Cortos.El silbido del anciano

El desconcierto se había apoderado de la tripulación cubana; algunos marineros habían traído consigo desde tierra los últimos ejemplares de la prensa nacional y del periódico local “El Comercio”, que con enormes titulares desplegaban la nefasta noticia del hundimiento del Mambí; los marineros cubanos habían decidido, aún sin contar con instrucciones al respecto por parte de la compañía naviera que operaba su embarcación, ordenar izar a media asta la enseña nacional, en señal de luto por los camaradas caídos en el cumplimiento de su deber. La posibilidad real de ser víctimas de un ataque similar hacía aumentar cada vez más el temor entre todos, pero al mismo tiempo, un sentimiento de solidaridad les daba fuerza para enfrentar cualquier sacrificio.






Al enfilar la boca de la bahía, se habían sumado tres buques caza submarinos con los que se formarían convoy, para dirigirse a su próximo destino; algunos marineros permanecían en cubierta o muy cerca del puente de mando en silencio y con sus ojos fijos en la inmensidad del mar, algunos recordaban las anécdotas de los sobrevivientes, quienes había sufrido aquella experiencia infernal e inenarrable de cadáveres flotando entre maderos, en un mar denso y pegajoso, mezcla de agua salada, aceite, combustible y sangre que lo hacía nauseabundo e incluso asfixiante, cuando las emanaciones de armoniaco procedentes del Nickeliner, igualmente torpedeado, comenzaron a impregnar la atmósfera que envolvía aquel apocalíptico paisaje.


Los cargueros Wanks y Camagüey continuaban avanzando a la velocidad de 8 nudos, la reglamentaria para los convoyes y flanqueados por los cazasubmarinos; uno de ellos, el CS-12, se movía constantemente, situándose a un lado u otro de los mercantes en franca maniobra de cobertura; al frente del convoy viajaba el CS-11, Jefe de la Escolta y cerrando la protección, se encontraba el CS-13. A las 17:15 horas en la latitud 23º,21´y longitud 80º,18´oeste, con el cielo teñido de un azul intenso apareció un hidroavión de la Marina norteamericana, un Vougt Sikorsky Kingfisher, perteneciente al Escuadrón VS-62 con base en Cayo Francés, una estación naval formada por un buque de ferrocemento llamado San Pascual, armado con 6 ametralladoras pesadas y 2 cañones, donde radicaba una escuadra de comunicaciones, el cual estaba fijado a tierra por anclajes y que servía para el reabastecimiento de combustible y en el tenían su base 6 hidroaviones 8 cazasubmarinos.
Al acercarse al lugar, el Kingfisher lanzó una bomba de humo y comenzó a volar describiendo círculos en torno a la zona de lanzamiento marcada por el artefacto, distante como a una milla y media a estribor de la popa del barco que lideraba la escolta; el Comandante del CS-11 puso en estado de alerta sus fuerzas ante la inminente presencia de un submarino, ordenando por radio al CS-13, que se dirigiera a la zona señalada por el avión. El CS-13 estaba capitaneado por el Alférez de Fragata Mario Ramírez Delgado, a quien el mando naval cubano había colocado al frente de uno de los 12 caza submarinos adquiridos por el Gobierno de Cuba en los Estados Unidos a través de un Programa Lend-Leasse, resultante del Acuerdo Militar y Naval suscrito entre ambas naciones un año antes, el 7 de Septiembre de 1942 con el franco objetivo de reforzar la capacidad defensiva de la Armada Cubana y su papel en Caribe.






Triunfo Naval cubano


El convoy había girado 45º a babor y para entonces el CS-13 ya se dirigía a toda máquina, a la velocidad de 15 nudos, en dirección a la zona de confrontación; al aproximarse a unas 400 yardas del objetivo, el Operador de Sonar, Norberto Collado [quien en 1956 sería el piloto del yate Granma] estableció contacto con el sumergible enemigo, cuyo sonido resultó ser muy claro con marcado efecto doopler y ruido de propela; el objetivo se movía entonces apresuradamente e iniciaba una rápida inmersión al saberse descubierto y amenazado; fue entonces que el Comandante del CS-13, el Alférez Ramírez ordenó girar 25º sobre el objetivo y atacar, produciéndose de inmediato el lanzamiento de la primera carga de profundidad, prefijada ésta a 100 pies, seguida de otras dos, a 150 y 200 pies respectivamente, cambiando el rumbo entre la segunda y tercera carga, para corregir cualquier velocidad adicional aplicada por el submarino en su intento de evadirse. Las dos primeras cargas explosionaron normalmente, provocando el levantamiento de dos enormes columnas de agua espumosa y clara, en cambio, tras la tercera explosión se escuchó una cuarta, quizás provocada por el estallido de la sala de torpedos del submarino y en esta ocasión, la explosión fue de tal virulencia que el caza submarino hundió su proa en el agua, la que llegó a penetrar hasta el cuarto de máquinas; ésta última explosión estuvo acompañada por una columna de agua de color pardo fangoso que se elevó a una altura muy superior a las anteriores, entonces el caza submarino giró a babor y apagó sus motores; por el aparato de sonar se recobró el contacto con el objetivo a unas 500 yardas, pero en esta ocasión no se produjo movimiento, ni ruido de motores, ni efecto doppler; el contacto ahora era muy claro y metálico y el marinero Norberto Collado manifestó al Capitán de la nave que lo que escuchaba no podía provenir del remolino provocado por la bomba de profundidad, por lo que el Alférez Ramírez pensó que el submarino permanecía quieto, y procedió a ordenar que se apagaran los motores, manteniendo así la nave por espacio de tres minutos al cabo de lo cual ordenó ponerlos en marcha nuevamente y atacar; esta vez la profundidad del U-boat fue fijada a 400 pies, procediéndose a un nuevo ataque, lanzándose otras dos cargas, una a 200 y la otra a 400 pies.


Poco después del segundo ataque, el CS-13 se colocó sobre el área de la última explosión y silenciando nuevamente sus motores, inició un cuidadoso sondeo acústico; no se produjo entonces ningún contacto, pero fueron escuchados durante aproximadamente dos minuto algo parecido al sonido que provocan las burbujas de aire en el agua, al escapar de un recipiente semicerrado, lo que a juicio del Capitán y el operador de sonar, no podían en ningún caso, estar provocados por el lanzamiento de la última carga de profundidad, debido a que la misma había tenido lugar 8 minutos antes. La tercera carga lanzada en el primer ataque, produjo la aparición de una pequeña mancha de combustibles en la superficie del mar que fue aumentando de tamaño hasta llegar a alcanzar un diámetro de cerca de 300 yardas, entonces el Capitán del Cazasubmarinos ordenó a uno de los marineros de su tripulación que recogiera con la ayuda de un cubo, muestras de aquella mancha para que fuera posteriormente analizada en el Laboratorio de la Marina; desafortunadamente, dicha muestra se perdió posteriormente a causa de la mar picada que luego se presentó a la altura de Matanzas y lo poco que pudo salvarse de la misma en el recipiente, además de adulterado, resultaba insuficiente para la realización de un análisis químico preciso. Después del ataque, el CS-13 permaneció en el área del encuentro por espacio de dos horas al cabo de lo cual se dirigió a toda velocidad para incorporarse nuevamente al convoy, lo que se produjo alrededor de la 19:35 horas.

CONOZCAN LA HISTORIA DE LA GANAADERIA EN CUBA.
Durante el trayecto de retirada, el avión Kingfisher sobrevoló el convoy a baja altura y el operador de radio de la aeronave, situado en la carlinga trasera agitó sus manos entrelazadas a la altura de la cabeza en señal de felicitación al CS-13. El U-boat hundido era U-176, el mismo que unas horas antes sembrara la muerte en los mercantes Mambí y el Nikeliner, sólo que en esta ocasión no pudo cumplir la misión para la que se había preparado, siendo destruido antes de que pudiera escapar…
¿Qué hacían los Uboats [submarinos] alemanes en la zona del Golfo de México? Bueno, a más de hostigar el tráfico de mercancías y tratar de destruir barcos de las armadas aliadas, era un buen lugar: Por investigaciones recientes se sabe que los espías alemanas infiltrados en Cuba, sobretodo en La Habana, habían resuelto el abastecimiento de mercancías y combustible para los sumergibles nazis por el río Camarioca en Matanzas.





Los protagonistas:

Mario Ramírez Delgado nació en el pueblo de San Fernando de Camarones perteneciente a la antigua provincia de Las Villas, actual provincia Cienfuegos. Estudió 5 años en la Academia Naval del Mariel. Fue escogido para estudiar en los Estados Unidos la nueva técnica naval entregada a Cuba el 22 de marzo de 1943. Con grado de alférez de fragata el 15 de mayo de 1943 comandando el CS 13 hundió el submarino alemán U- 176 en su primera acción de guerra, en los 23° 21´ .0 Norte y los 80° 18´ .0 Oeste, al norte de Cayo Mégano, entonces provincia Las Villas. Tuvo un record de 15000 millas de recorrido protegiendo convoyes durante la II Guerra Mundial. Condecorado con Medalla del Mérito Naval con distintivo rojo y la Medalla del Congreso de los Estados Unidos.
Reiner Dierksen era el comandante del U- 176, ostentaba el grado de capitán de corbeta y había sido condecorado con “La Cruz de Hierro” por las acciones realizadas con su submarino. Tenía en su record el hundimiento de 10 barcos y uno dañado. Nacido el 24 de marzo 1908 en Esenshausen, Baden-Württemberg. Tripulación 33. Capitán de corbeta (1 de mayo de 1943). Murió el 15 de mayo de 1943, en aguas cubanas.

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Aquí los nombres de la tripulación del CS 13 según aparece en publicación de la época después de terminada la Segunda Guerra Mundial:
Alférez de fragata Mario Ramírez Delgado – Comandante; Alférez de fragata Carlos Cuadra Garrote – Segundo comandante; Cabos de mar – Luís G. Valdés Martínez
Cabo fogonero Cesáreo Barcelar Cobillón; Marineros – Santiago Rodríguez Ávila, José Rubira Quintana, Juan Pérez Hernández, Eligio Carcasés Gutiérrez, Roberto J. Bayona Gutiérrez, Luís M. A. Veranes Catasús, Andrés Abela de Aróstegui, Norberto A. Collado Abreu.
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