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¿Qué está pasando con la unidad monetaria en Cuba?


Mayabeque.- Muchas han sido las interrogantes sobre el supuesto proceso: ¿Qué moneda quedará vigente?, ¿Cuál será su impacto en la economía?, ¿Qué sucederá con los ahorros en las sucursales bancarias?

Sin embargo, a punto de vivir la isla un histórico cambio presidencial, las respuestas continúan en el aire. El régimen, de manera escueta ha dicho que pretende restablecer el valor del peso cubano, medida que por sí sola no resolverá los problemas de la economía doméstica.




La eliminación de la dualidad cambiaria en el sector estatal es uno de los pasos visiblemente más importantes, pues permitiría tener una real dimensión del alcance de nuestras producciones, así como medir con mayor objetividad los indicadores macroeconómicos.

La dualidad cambiaria ocurre cuando existen dos tipos de cambio diferentes. En Cuba la situación se hace más compleja al utilizar, en las relaciones económicofinancieras del sector estatal, una apreciación de 1 CUP=1 CUC (un peso cubano igual a un peso convertible); y para la población de 25 CUP=1 CUC. Asimismo, existe una “tercera moneda”, en el sector estatal: la llamada Carta de Liquidez (CLC), con la cual se identifican los CUC que tienen respaldo en divisas.

Esto ha sucedido debido a la emisión de pesos convertibles por encima del respaldo en divisas extranjeras. Sin embargo, la circulación de dos monedas en Cuba no es un fenómeno exclusivo de estos tiempos, como suele pensarse. La dualidad monetaria surgió en la temprana fecha de 1914, cuando el peso cubano comenzó a coexistir con el dólar.




La circulación de este último se interrumpió en 1948, con la creación del Banco Nacional de Cuba, que estableció el peso cubano como moneda única; y se retomó en 1993, con la despenalización de la tenencia de divisas que había sido pronunciada en 1961.

A lo largo de todos esos periodos el poder adquisitivo del cubano promedio, con acceso a todo tipo de mercados y servicios, supera las posibilidades actuales. La dependencia del régimen cubano del imperio soviético, reduciendo las gestiones productivas para potenciar importaciones subsidiadas, marcó la debacle de la economía nacional y en particular la del bolsillo del ciudadano común cuando en la década de los noventa el campo socialista europeo se desintegró. Entonces comenzó a circular el dólar, que se cotizó a tasas muy elevadas, hasta 150 pesos cubanos.

Se optó por la dualidad monetaria, en lugar de la devaluación interna mediante un cambio de moneda nacional. Se tomaron medidas que demostradamente no beneficiaban a la población, que progresivamente se fue sumiendo en la pobreza, además porque la política económico-social del país no logró garantizar el amparo social de los sectores más vulnerables.

A pesar del reclamo popular acerca de la eliminación de la dualidad monetaria, el propio cambio no aumentará por sí mismo el poder adquisitivo de las personas. La apreciación del peso cubano está vinculada al aumento de la productividad, de la eficiencia del trabajo, de la competitividad y rentabilidad de las producciones.




En tal sentido, se necesitaría revitalizar la infraestructura económica, mejorar el salario de los trabajadores, crear condiciones para retomar las producciones desmanteladas, recuperar los suelos abandonados a la suerte del marabú y la aroma y, sobre todo, crear mecanismos para controlar la corrupción entre los seleccionados para administrar.

Al parecer, estas, como la eliminación de la dualidad monetaria, tendrán que seguir en la lista de espera, como otras de las tantas promesas de Raúl Castro que quedaron incumplidas cuando dejó la “presidencia” en manos de Miguel Díaz-Canel.

Escrito por : Yasiel L. de la Torre. Periodista Ciudadano.
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