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EL MISTERIO DE LA CARNE


Hacer comprensible el régimen que impera en Cuba siempre ha sido una tarea complicada. Por eso, para ahorrarme tiempo y explicar de una vez lo absurdo y arbitrario que puede resultar empiezo por las vacas. Ya se sabe: que puedes recibir una condena mayor por matar una vaca que a una persona. Que si te comes tu propia vaca vas preso. Que si te la roban te cobran una multa. Bastante más difícil es explicar la supuesta lógica. Sin embargo un recorrido apurado por los discursos de Fidel Castro en los primeros años de Revolución permite reconstruir el proceso de creación de ese absurdo.

Insisto no pretendo ser exhaustivo pero la primera referencia que encuentro al “problema” de las vacas son las críticas del Comandante al sistema de producción anterior en un discurso dirigido a la Federación Nacional de Trabajadores azucareros el 19 de diciembre de 1960. Allí empieza a desarrollar sus teorías de cómo mejorar el que califica como “sistema prehistórico” de crianza del ganado:

“Teníamos otro monocultivo además de la caña: el monocultivo ganadero.  Eso era peor todavía que el cañero, porque daba menos empleo todavía que el cañero.  Para que ustedes tengan una idea del atraso de nuestra agricultura, baste decir que en nuestro país se producía la carne mediante un sistema latifundiario.  Es decir, un rebaño de reses que estaba pastando meses y meses, años y años, atendidos por uno o dos hombres, en pastos naturales.  Era un sistema prehistórico de producción de carne.¿Saben ustedes qué cantidad de tierra se necesitaba en Cuba para producir, exclusivamente, la carne del consumo?  Se dedicaban 350 000 caballerías a producir la carne que consume un país de una población reducida.Una res tenía que vivir y pastar durante 30, 32, 34, 36 meses, antes de venir al matadero.  Trescientas cincuenta mil caballerías dedicadas a producir nada más que la carne de nuestro consumo.  ¿Cómo no iba a haber desempleo en el campo?  El método de producción era un método latifundiario. Frente a eso existía un tremendo obstáculo:  el precio de producción latifundiaria es un precio bajo.  ¿Por qué?  Porque no se le sirve pienso al animal, lo atiende un hombre, no se cultivan los pastos, son pastos naturales, muchos de ellos, y, claro, se puede producir un tipo de carne barata, pero mala; un sistema de producción intensivo de carne eleva el costo de producción, pero produce carne mucho mejor en un espacio mucho más reducido de tierra.De manera que una caballería de pastos cultivada con pangola, por ejemplo, en un sistema de producción intensiva, en un establo, puede alimentar hasta 120 reses.  En el sistema prehistórico nuestro, el promedio de reses por caballería era de 10 a 12, 6, 8.  Es decir que en un sistema de producción intensiva, en 50 000 caballerías podemos producir toda la carne que consume nuestro país, y nos quedarían libres para diversificar 300 000 caballerías de tierra.  Calculen ustedes las posibilidades de producción y exportación de carne que tiene nuestro país.  Dedicábamos 350 000 caballerías a producir carne, y, además de eso, importábamos derivados del cerdo y grasa animal por valor de 40 millones de dólares.Vean si se explica o no el desempleo que había en Cuba.  El número de cientos de miles de familias viviendo en los callejones y en las guardarrayas; además, el desempleo, como consecuencia de que en una finca de 600 y 700 caballerías trabajasen solamente 10, ó 12, ó 15 personas. Luego, teníamos el monocultivo ganadero, era difícil organizar una cooperativa en una finca ganadera; había que convertir 12 personas en dueñas de todo el ganado de esa finca, había que hacer inversiones mucho mayores.  No era el caso del obrero cañero que llevaba muchos años luchando allí con la caña; eran zonas agrarias donde ni siquiera vivían familias.  Y entonces, hemos iniciado la lucha contra el monocultivo por dos procedimientos distintos y por dos sectores distintos: desde el sector cañero, la lucha contra el monocultivo a través de las cooperativas cañeras; y, en el sector ganadero, la lucha contra el monocultivo a través de las granjas del pueblo.  Y así, con dos medios de producción dos sistemas de producción, unas como cooperativas, otras como grandes empresas de producción técnica administradas por el INRA, estamos combatiendo el monocultivo desde dos ángulos distintos, y vamos hacia un proceso de intensificación de la producción de carne, de grasas y de alimentos animales.En las áreas ganaderas y arroceras hemos propiciado este sistema de producción y esperamos, también, llevarlo adelante con éxito.  Ya en una de esas granjas del pueblo hay un sistema de cultivo hidropónico de vegetales, que permitirá abastecer todo el año el mercado de La Habana"

Cinco meses después, el 17 de mayo de 1961 ya puede comentar los primeros resultados de la intervención estatal en la ganadería. Y el resultado –que aunque no lo menciona directamente, no es difícil inferirlo- es que hay menos carne. Y la culpa, de momento, la tiene el aumento de la demanda así que habrá que darle tiempo para desarrollar sus planes: 


Si el consumo de carne se triplica…  ¿Qué hay que hacer, porque no hay vaca que sea capaz de triplicarse en un año?  La ganadería para triplicarse necesita mucho más de tres años, y si el consumo se ha triplicado…  Entonces es un hecho que hay que aumentar la producción de otros artículos, y que la propia producción de carne hay que aumentarla por todos los medios; hay que aumentar la producción de pescado, de aves, de cerdo y de cuantos artículos puedan producir carne de una clase o de otra.  La carne, además, es un alimento indispensable al pueblo y que el pueblo no ha consumido; el consumo de carne para una gran parte de la población ha sido muy reducido, y esa es la causa de problemas en el crecimiento, problemas en la salud.  Incluso, el obrero que necesita trabajar 8 ó 10 horas tiene que alimentarse bien, porque si no se alimenta bien es imposible que pueda rendir en las mejores condiciones.  Y nuestro pueblo ha estado muy mal alimentado, los muchachos lo saben y las muchachas; porque ellos saben que hoy están mejor alimentados que en sus casas, desde luego […]

Los programas del gobierno se proponían producir la carne para vender a 20 centavos la libra en pie; hoy el cerdo que se produce en el país, en algunos casos se está vendiendo hasta a 30 y 35.  No pasa así con el ganado porque el ganado está controlado; hay una gran cantidad de reses que están recibiendo piensos en los potreros administrados por el INRA, y eso garantiza un abastecimiento de carne de res; y ahora se está llevando adelante un gran programa de producción de carne de cerdo y de ave.  Pero eso requiere un tiempo; el tiempo que requiere será aproximadamente de un año y medio para estar a plenitud de desarrollo ese plan, o que haya alcanzado la meta que se propone”

El 28 de agosto de ese mismo año vuelve sobre el mismo tema. Ahora habla de un plazo de ocho años para desarrollar sus planes:

Nosotros podemos proponernos, en ocho años, las siguientes metas, frente a una producción anual de más o menos un millón, entre machos y hembras, producción que nos obliga a sacrificar solo los machos para no estancarnos; y frente a una producción de leche de 2 millones y medio de litros de leche, nosotros hemos estado discutiendo con los compañeros de “ganadería, de granjas y del INRA, lanzar un plan, una aspiración que justifique el esfuerzo.  Es decir, no optar, por supuesto, por la política de ruina ni por la política de estancamiento, porque un país no se puede condenar a un estancamiento en el ganado; un programa de alcanzar, en ocho años, un total de 5 millones de vacas de cría con una producción de 3 millones de reses cebadas al año, y 10 millones de litros de leche, especializando el ganado, es decir, el de leche: raza lechera y raza de carne.  Esto nos permite a nosotros, en ese plazo, tener 5 millones de vacas de raza de carne, y por lo menos un millón y medio, es decir, un millón de vacas de ordeño de leche.

Ya el 12 de diciembre de 1961, en el acto de graduación de un curso de inseminación artificial lanza la consigna de no matar vacas porque amenazaría las posibilidades de producción y con ello sus ambiciosos planes ganaderos:

“¿Contra quién hemos tenido que luchar, primero que nada, para que no se mate una sola vaca?  Primero que nada, contra el eterno vicio capitalista, el interés privado de los individuos que les importa un bledo la economía de la nación y de la república.  Había señores que tenían mataderos por ahí, siempre se encontraban con algún siquitrillado que les vendía las vacas, y mataban vaca, ternero, novillo, cualquier cosa.  Primero que nada tuvimos que luchar contra el egoísmo, el interés privado, los vicios y las reminiscencias capitalistas que quedan.  Fue necesario por eso, para salvar las vacas, controlar todos los mataderosEl consolidado de la carne cometió sus errorcitos por ahí, en la forma de cumplir este programa; no tuvo personal del más competente, y cometió unos cuantos fallos.  Pero, al fin y al cabo, consolidó los mataderos.  Una vez consolidados los mataderos, ¿creían ustedes que ya estaban defendidas las vacas?  ¡Nada de eso!; […]Con el truquito de las “no aptas para la reproducción” mataban cientos de miles de vacas aptas para la reproducción.  Y en algunos mataderos consolidados decían:  el 10%.  Pero no era el 10% de las no aptas para la reproducción, sino cualquier vaca; iban a matar el 10% de vacas, y así mataban muchas vacas que eran aptas para la reproducción.  Entonces nosotros decimos: no señor.  ¿Qué hacer?  Bueno, vamos a poner un delegado de las ORI en cada matadero; ¿para defendernos de quién?  ¿Del interés privado?  No, ya el interés privado no tiene nada que ver con los mataderos, pero todavía quedan en los mataderos los hábitos capitalistas, los individuos, los egoísmos capitalistas, la irresponsabilidad propia de los capitalistas, en las personas de algunos administradores de mataderos que se olvidan del gran interés de la economía y matan vacas”

La ubicación de delegados políticos al frente de los mataderos al parecer no obró los efectos mágicos esperados. Tanto es así que el 17 de mayo de 1962 el Ganadero en Jefe prohibía de facto que los campesinos mataran su propio ganado y así “garantizar la carne para el pueblo” y “salvar la riqueza ganadera”. Y con la promesa, claro de que “en el futuro no habrá esos problemas” 

A la economía del país no le afecta fundamentalmente que los campesinos vendan todos los pollos que quieran por su cuenta, no le afecta que sacrifiquen los cerdos.  Les pide, sí, que los sacrifiquen cuando ya son grandes, que les traten de sacar el mayor provecho, que traten de producir grasa, de autoabastecerse de grasa, mientras se desarrollan los grandes planes de producción porcina que la Revolución está llevando adelante, igual que lleva adelante grandes planes de producción avícola. Eso no afecta a la Revolución.  Pero a nuestro país le afectaría mucho que su base ganadera fuese sacrificada, que la producción grande que puede tener en el futuro de carne de res, fuese sacrificada.  Naturalmente, con los recursos monetarios con que hoy cuenta el pueblo, si no se reglamentara bien la matanza del ganado vacuno, el resultado sería que nadie controlaría la matanza, que se matarían...  Nadie puede calcular la cantidad de ganado que se sacrificaría con poco peso, lo mismo las hembras que los machos.  ¿Cómo podría garantizar la Revolución el abastecimiento de carne en las ciudades?  Es lógico que esto se regimente bien. 

Mientras se desarrollan los planes de producción avícola, porcina, y los planes de pesca, es lógico que cuidemos la carne de res, es lógico que cuidemos el ganado, porque hay que abastecer a las ciudades de carne de res, hay que garantizar que sacrifiquen el ganado con el máximo de peso, hay que garantizar la ceba del ganado.  Por eso sí no afecta que el campesino sacrifique el cerdo para él y para sus vecinos, que sacrifique o venda los pollos, los guanajos, todos esos artículos, sí afectaría mucho la matanza libre de carne de res.  Claro que tendríamos carne algunos años sin problemas, pero estaríamos sacrificando el porvenir, estaríamos sacrificando el futuro, y un pueblo tiene que ser consciente, porque estos años pasarán. Si ahora queremos resolver estos años, las dificultades de ahora, sacrificando todo el ganado, lo lamentaremos mucho en el futuro.  Entonces mañana tendríamos que llorar nuestra imprevisión, nuestra irresponsabilidad; en cambio, si hoy cuidamos el ganado...  Y por eso no queda más remedio que mantener una regimentación rígida, porque hay que salvar nuestra riqueza ganadera para que en el futuro podamos producir el doble, el triple de carne.  Pero no solo eso, sino que tendremos producción de muchas más aves, cerdos, peces. Ya en el futuro no habrá esos problemas.  Habrá tal abundancia de todos esos productos, que no habrá esa urgencia que hay ahora con la carne, esa necesidad de evitar que se mate un novillo de 500 ó 600 libras.  Eso lo comprende el pueblo, eso lo comprenden los campesinos perfectamente bien; por eso el producto que fundamentalmente se reglamenta es la matanza, y tiene que haber rígidas normas para evitar la destrucción de una riqueza que es fundamental para nuestro país, es el ganado vacuno (APLAUSOS). Los campesinos deben comprender eso.  Nosotros nos damos cuenta de que a cualquier campesino que tiene cinco o seis vacas le entran deseos de matar un novillo y estar comiendo carne un mes.  ¿Qué no quisiéramos nosotros hacer por ayudar a los campesinos?  Pero si nosotros le dijéramos a los campesinos:  "SÍ, maten", estaríamos cometiendo un crimen contra la economía de nuestro país, estaríamos haciendo una cosa mala. Ese es el por qué hay que evitar, no se puede permitir la matanza libre de carne de resPorque a veces un campesino dice:  "¿Pero por qué yo no voy a poder matar ese novillo que lo vi nacer?"  Bueno, pues por eso: porque hay que garantizar la carne para el pueblo y hay que salvar la riqueza ganadera.  Nada más que por eso.  Nadie le va a quitar su novillo (APLAUSOS). Precisamente para que el día de mañana, él pueda comer no solo carne de res, sino pueda comer pescado, pueda comer de todo lo que quiera comer; es para garantizar el futuro.  Y a veces no se entienden bien esas cosas, porque yo me he encontrado con algunos campesinos que dicen que quieren matar el novillo.  Pero, figúrense, si decimos:  maten por la libre, pues figúrense qué resultados tendría eso. 

 Muchas serían sus intervenciones posteriores sobre el tema ganadero pero creo que en esos discursos queda más o menos claro el origen de la carencia crónica de carne en Cuba y las leyes draconianas para castigar el sacrificio de ganado. A medida que la carne desaparecía de las mesas cubanas, que el bistec se convertía en utopía nacional se insistía en darle prioridad a la producción de leche (para los niños, claro) sobre la de carne. Y eso nos llevaría de caebza hacia otro enigna más difícil todavía de dilucidar: el misterio de la leche.
Fuente:Enrisco
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