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Otra mentira más sobre el Che Guevara


LA HABANA, Cuba.- En la prensa nacional cubana abundan muchas historias de la dictadura castrista muy mal contadas. Lamentablemente sus periodistas no investigan antes de hacer sus escritos y repiten como loros el guión oficial.
Una de esas historias es sobre el tren blindado de Santa Clara,  ocurrida entre los dos últimos días del año 1958 y el 1ro de enero de 1959. A pesar de estar envuelta en una manta de mentiras mal hilvanadas, sigue siendo utilizada por la prensa nacional, por Ecured, por las cronologías del régimen y apoyada sobre todo por el Instituto de Historia de Cuba.
Hace apenas unos días, Nelson García Santos, corresponsal del periódico Juventud Rebelde, escribió un artículo sobre la batalla de Santa Clara y el tren blindado y destaca lo narrado por Luis Alfonso Zayas, hoy general de brigada: “Los guardias, atrincherados en la loma de Capiro, nos abrieron fuego. Eran los tripulantes del tren blindado, que cuando vieron la cosa fea, se retiraron hacia los vagones. Hasta allí fue a liquidarlos el Che personalmente con las fuerzas de Ramón Pardo Guerra”.
Falso testimonio del general, como falsas también son las declaraciones de Fidel Castro, cuando calificó de “…audaz el ataque que el Che hizo a la ciudad de Santa Clara, con 300 combatientes, cuando se enfrentaron al tren blindado que estaba en las afueras de la ciudad, interceptaron la vía entre el tren y la sede de la fuerza principal, lo descarrilaron, coparon el tren, lo rindieron y le ocuparon todas las armas”.
En realidad, el tren blindado no llevaba tropas de choque, sino decenas de ingenieros, con el objetivo de reparar puentes y caminos destruidos por los rebeldes. Descarrilarlo seguramente formó parte del plan para una escaramuza, ya que al llegar a la loma de Capiro, el tren había sido vendido al Che Guevara por las fuerzas militares de Batista, en la persona del coronel Florentino Rosell, por el valor de 350 mil dólares.
Inicialmente, el comprador iba a ser el Comandante Eloy Gutiérrez  Menoyo, como aparece en sus Memorias y según me contó este gran amigo mío un poco antes de morir, pero el Che, astutamente, se le adelantó.
También en las memorias de Fulgencio Batista, impresas en Miami en 1960, bajo el título de Respuesta, dice que: “…el tren blindado no había sido emboscado por el Che, sino entregado y vendido por Rosell, quien con el importe de la venta, unos 350 mil dólares, huyó a Miami los primeros días de enero de 1959”.
Y por último, existe una carta del Che Guevara, escrita por esa misma fecha a Enrique Oltuski Ozacki, jefe máximo de Las Villas, que nunca ha sido reproducida en Cuba, cuyo contenido explica también esta historia, ya que en ella el Che le reprocha al combatiente Oltuski que se negara a asaltar un banco, para obtener el dinero que necesitaba.
La compra del tren blindado estuvo tan oculta por la máxima dirección del nuevo régimen, que incluso historiadores imparciales de aquellos años, apenas se refirieron a ella, aunque sin dejar de señalar que desde mediados de 1958, las tropas de Batista estaban cansadas de la guerra, corrompidas y en trámites de negociar con Fidel Castro.
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