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Secretos de la frita cubana

Frita cubana

La frita siempre formó parte del menú de los cubanos que paseaban por barrios y calles de las distintas provincias cubanas y fundamentalmente de La Habana.  Era barata, asi que se hacia común observar muchas personas alrededor de los puestos en el desayuno, merienda, almuerzo o comida.

El carrito tenía un balón o bala de gas cilíndrico a su costado y esto estaba conectado a una especie de cocina donde se cocinaban las fritas.

Ilustración de Alfredo Pong del puesto de frita

Algunos lograban conectarse con alguna fuente eléctrica y tenían  una buena iluminación. En cambio, otros se valían  de la luz del portal del comercio donde se ubicaban. El fritero ( así se le llamaba al que estaba al frente del puesto de frita ) era casi siempre el propietario del carrito y eran muy hábiles  para la preparación  de las diferentes ofertas.


Recuerdo dos(existían mucho mas) puesto de frita que había en mi barrío Santos Suarez,uno en la calle correa esquina Rabi y el otro en el portar de la casa de Abelardo en la calle Cocos  entre San Indalecio y San Benigno.

Un olor cárnico le precedía y anunciaba las apetitosas fritas: suaves panecillos redondos a los que se ponía en el interior una ligera película de pasta de tomate y la poderosa mixtura frita de carne picada de vaca con chorizo y diversas especias.

En la esquina de Zapata y A, en el Vedado, fue la cuna del primer puesto de fritas que vio la luz, y de allí se mudó a Paseo y Zapata. Al gallego Sebastián Carro, inicialmente carbonero, se le encendió la chispa al aparecer el gas como combustible doméstico en sustitución del carbón. Parece ser que decidió mejorarse la vida dejando de lado tanto tizne y apostarlo todo por los cucharones y las freidoras, ganándose así la paternidad de la frita.

Quizás ni él mismo sabía que estaba haciéndole espacio a la que se erigiría en reina de la gastronomía cubana de timbiriches, desplazando incluso a los famosos hot dogs y hasta a los tamales. Solo el café con leche le disputaba el sitial de honor.


OJO LA FRITA CUBANA NO LLEVA CHORIZO.¿DONDE ESTA EL SECRETO?

El secreto del sabor era la manteca con pimentón que le agregaban al picadillo. Dicha manteca provenía de las latas de chorizo, ya sin el embutido, que los bodegueros vendían a los friteros.
Ilustres figuras, incluso foráneas, atestiguan del lugar que ocupaba en la vida cubana este alimento. Tanto es así que Federico García Lorca, en su visita a nuestra capital en marzo de 1930 –según escribió el Doctor Emilio Roig de Leuchsenring, historiador de La Habana–, a las puertas de la madrugada frecuentaba bares y cafés, acompañado por su paisano musicólogo Adolfo Salazar, y terminaba sus noches en «las fritas de Marianao.


Al principio del castrismo, cuando la escasez comenzaba, a las fritas le decían «miracielo», porque le ponían tanta harina a su masa para que la carne rindiera que se pegaba al cielo de la boca. Aquello era una falta de respeto a nuestra típica y sabrosa frita, tal es así que muchos la comenzaron a odiar y no quisieron oír hablar más de ella. Después de 1990, la frita es un sueño imposible, porque no existe para la población ningún tipo de carne de res.


Receta de la Fritas Cubanas  (tradicional)

Ingredientes:
1- Coja un poco de picadillo y póngale unos dientes de ajo triturados, sal y pimienta al gusto, una pizca de comino y otra
de orégano y, sobre todo, bastante pimentón» (hasta que se  vea rojiza casi como un chorizo).

2- Mezcle la masa muy bien con las manos hasta que todos los ingredientes se unan. Divida la carne en porciones del tamaño 
de una bola pequeña de helado. Páselas por la sartén con un mínimo de grasa, aplastándola con una espátula hasta lograr 
un medallón muy delgado

3- Ponga el medallón en un pan redondo. Salpíquelo de cebolla cruda picadita y catsup más un montón de papitas fritas a la 
Juliana bien finita.Receta de 
Blanca Silva


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