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El individuo, un arma de la contrarrevolución

Fidel Castro

Enrisco.- Buscando otra cosa doy de casualidad en medio de un discurso de Fidel Castro del 20 de diciembre de 1959 a los empleados de comercio con un caso del que no había oído hablar antes. Alguien interrumpe su discurso para plantearle un problema y Fidel Castro le responde. Lo curioso no es que el orador trate de desembarazarse de un asistente más o menos incómodo, algo bastante común. Lo interesante es su razonamiento: él es el pueblo así que su interlocutor -alguien que ha intentado abrir una barbería y percibe que hay una ofensiva contra los negocios privados- está interrumpiendo al pueblo y sin darse cuenta hace "una tarea contrarrevolucionaria" porque "hay personas que sin darse cuenta confunden, se dejan confundir, se preocupan por sus cosas personales". Quizás haya ejemplos más antiguos pero este debe ser uno de los más nítidos y tempranos sobre cómo lo personal empezó a ser considerado contrarrevolucionario.

CMDTE. FIDEL CASTRO: Bueno, si ese es un señor que tiene algún problema y lo quiere discutir, que venga aquí a discutirlo (ABUCHEOS).  Yo ignoro qué problema tiene ese señor, yo lo ignoro, pero si tiene algún problema y quiere discutirlo lo discutimos aquí, lo que no tiene derecho es a estar interrumpiendo aquí este acto (ABUCHEOS).

Barbero: Muy buenas noches, señoras y señores (ABUCHEOS).

CMDTE. FIDEL CASTRO.-  Vamos a ahorrar trabajo.  ¿Cuál es tu problema?

BarberoBueno, el problema mío es un problema de trabajo en el giro.

CMDTE. FIDEL CASTRO.­-  ¿Y cuál es el giro tuyo aquí?

Barbero:  Bueno, tengo una barbería que la abrí por el Gobierno Revolucionario, bajo una ley del Gobierno Revolucionario...  (ABUCHEOS)...  en mi derecho de subsistir como trabajador que soy, que me han explotado toda la vida los dueños de la barbería...

CMDTE. FIDEL CASTRO.­-  Tú abriste una barbería, ¿y qué problemas tienes con la barbería?

Peticionario: Bueno, que no hay...  para poderla abrir... (ABUCHEOS).

CMDTE. FIDEL CASTRO.­-  Bueno, está bien.  Considerando todo el derecho que tú puedas tener a abrir una barbería, a resolver el problema, yo te voy a hacer una pregunta que es lo que yo quiero que tú me contestes.  ¿Tú estabas oyendo lo que yo estaba hablando?  ¿Tú me estabas oyendo?

Barbero: No, yo estaba hablando.

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Tú no me estabas oyendo, ¿verdad?  (EXCLAMACIONES.)  Yo te voy a hacer una pregunta.  ¿Tú crees que es correcto, que tú, como ciudadano, que debes tener las mismas preocupaciones que tiene todo el pueblo por su destino, por su patria, por los grandes problemas que tienen en estos momentos, tú debes interrumpir el acto, dime, para venir aquí a plantear tu problema particular?  ¿Tú no crees que debías haber ido al sindicato?  (ABUCHEOS.) Si tú no estabas oyendo, como has reconocido aquí, tú no tienes derecho a venir a interrumpir aquí al pueblo, en primer lugar; y, en segundo lugar, a un miembro del Gobierno que le está hablando al pueblo (ABUCHEOS).  Ve al Ministerio del Trabajo, ve al Ministerio de Comercio, ve al sindicato y resuelve allí tu problema, no interrumpas el acto de un domingo, que hoy todo el mundo dejó de ir al cine, dejó de ir a la playa, para efectuar este acto (EXCLAMACIONES DE:  “¡Que se vaya, que se vaya!”)

Barbero:  Le pido disculpas al pueblo de Cuba, porque abrí mi barbería por las leyes fundamentales de la Revolución, que me dan todo derecho a abrir la barbería, ¿comprenden?, y están combatiendo a los dueños de las barberías; le pido perdón al pueblo este porque yo estaba...  (ABUCHEOS EXCLAMACIONES DE:  “¡Que se vaya!”)

CMDTE. FIDEL CASTRO.- Cuando uno ve estos casos, no le queda más remedio que meditar sobre los problemas de los pueblos; no le queda más remedio que meditar en los infinitos obstáculos que un pueblo tiene que vencer para marchar adelante, porque hay personas que hasta sin darse cuenta hacen daño; hay personas que hasta sin darse cuenta hacen una tarea contrarrevolucionaria, hay personas que sin darse cuenta confunden, se dejan confundir, se preocupan por sus cosas personales.  Comprendo que todo el mundo tiene problemas personales y comprendo que todo el mundo tiene sus grandes preocupaciones, pero creo que los cubanos debemos olvidarnos un poco más de nuestros problemas exclusivamente personales (EXCLAMACIONES), porque hay un refrán que dice, que una golondrina no compone verano, y los individuos no podrán resolver nunca por sí mismos sus problemas; la fuerza de los individuos está en el pueblo, en la agrupación; está en la fuerza de todos.
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