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El locutor del Noticiero de Cuba,Rafael Serrano de visita en Miami

Rafael Serrano de visita en Miami: “Tuve que afeitarme el bigote Siro, si no me linchan.”

El Lumpen.- A quién menos esperaba encontrarme aquí en Miami era a mi colega y amigo Rafael Serrano, el estelar locutor de la TVC. Alguien con quién he compartido no pocos cursos de locución y alguna que otra partidita de dominó un Jueves por la tarde en su casa.
En realidad me fue difícil reconocerlo. Serrano se había afeitado el bigote, se había puesto una guayabera y lucía mucho más gordo de lo que habitualmente luce.
Mi ojo avizor, ese que nunca me falla para la buena noticia, esta vez tuvo que aproximarse a la figura imponente del mulato que tantas ronchas provoca cuando enarbola (o engola) su voz y lee esos comunicados que hacen temblar hasta las piedras.
Dudaba incluso que fuera él, y ya a menos de dos metros, frente a frente me dijo: “Siro, por tu madre, …” y yo entendí que debía callar. Más tarde ya en el auto tuve que preguntarle.
Siro: Serrano, coño, ¿qué tú haces aquí en Miami?
Rafael Serrano: Coño Siro, yo también tengo derecho ¿no?
Siro: Si chico, claro que sí, pero es que verte aquí, así… no me lo esperaba. 
RS: No, yo tampoco me lo esperaba, pero aproveché un impass ahí en los días que tenía que trabajar y… vine. Pero regreso. Anótalo ahí, que yo regreso.
Siro: Pero … ¿cómo pudiste venir tan rápido?
RS: En realidad me demoré más de lo previsto. Tuve que ir a Gran Caimán primero. Y de ahí para acá. Por poco no vengo. Ahí en Gran Caimán me encontré con un bulto de colaboradores cubanos en el Aeropuerto, y entre fotos y autógrafos me preguntaron que que yo hacía ahí. Tuve que decirles que “venía a un reportaje” El lío fue cuando comenzaron a llamar mi vuelo. Me tuve que hacer el chivo loco. Por suerte les dije que iba al baño y lo que hice fue treparme en el avión más rápido que un Zeppelín.
Siro: ¿Qué tiempo llevas aquí? ¡Te veo gordo! 
RS: Gordo ni gordo… llevo aquí solo par de días.
Siro: ¿Y esa gordura?
RS: Eso es unos pullovers que me puse debajo… pa embarajar… ¡coño Siro que calor tengo con estos pullovers!, pero si me los quito creo que me van a reconocer.

Siro: No creo… es que.. ¡quién te va a reconocer sin bigote compadre!
RS: No creas… hay gente que ha pasado y se me han quedado mirando. Siro, tuve que afeitarme, si no me linchan. Y al final, ¿por qué? Mi trabajo es leer noticias. Yo no tengo la culpa de tener mejor voz que Froilán. Me mandan a leer y yo leo. Esa es mi pincha. Pero yo sé que la gente me tiene inquinia compadre. Estoy un poco asustado creéme. En el aeropuerto de aquí, el oficial que me chequeó el pasaporte, estuvo horas mirando el mismo… ¡horas! hasta que me preguntó si yo era Serrano el locutor cubano.
Siro: ¿Y le dijiste que sí?
RS: ¡Tás loco! Si yo entré a este país como español. Yo también desenterré a uno de mis ancestros… no lo conocía, … no lo conozco ni en fotos, pero me sirvió para hacerme español. Y aquí me ves… ¡joder! Le dije que era Serrano, pero que era constructor y que vivía en Galicia.
Siro: ¿Y no te preguntó que por qué venías de Cuba?
RS: ¡Pues claro! Le dije que tenía a mi futura esposa en Cuba, y que venía a Miami a conocer a mi suegra. No creo haberlo convencido, pero ellos están ya habituados.
Siro: ¿A qué?
RS: A que los cubanos les inventen historias. Siro, a ese aeropuerto llegan cubanos con amnesía de todas partes del mundo. Llegan y no se sabe ni en que vuelo vinieron, ni como se montaron en el avión, ni si la aeromoza era rubia o trigueña. ¡Y ni se te ocurra preguntarles por el pasaporte! ¡Se oyen cada historias!
Siro: ¿Y no te preguntaron si querías quedarte o algo?
RS: Chico que ya te dije que vine como español. Pero a todos los que tenía delante en la cola sí que se los preguntaron. Bueno, algunos no dieron ni tiempo a que se lo preguntaran.
Siro: ¡Qué suerte! ¿No?
RS: Nada de suerte. Mucha cascarilla. Conmigo venía en el avión uno que yo no sé que crimen cometió en el pasado, pero yo sé que cuando ese moreno vio que el avión despegó de Gran Caymán, se ha tirado encima una de polvo, que hasta por los oídos me entró la cascarilla.
Siro: Pero Serrano coño, tú si que eres un cojonú. Has venido a la madriguera… aquí es donde se reúne la flor y nata del anticastrismo. La crème de la crème.. y tú aquí. 
RS: Ni me hables de eso compadre. Yo solo quería comer comida cubana. Pasaba por aquí, me dio el olor… y me detuve. Entré, y luego, cuando me trajeron la carta fue cuando me di cuenta de la metía de pata, ¿pero ya qué iba a hacer? ¿Irme? Na, si yo tenía un hambre… además no noté nada raro. Aparte de la gordura, estar sin bigote, y con la untá de cascarilla que me dieron en el avión….
Siro: Entonces… ¿estás feliz?
RS: Mira Siro, cuando me miro y toco…yo…
Siro: Sí, yo te entiendo… sabes, yo quería preguntarte… ¿por fín estuviste en Punta Cana o todo aquello fue un cuento?
RS: Siro, parece mentira que tú que trabajas en esta mierda te dejes coger pa eso. ¡Qué Punta Cana ni Punta Cana compadre! Yo donde estaba era en Varadero.
Siro: Pero aquí dijeron…
RS: Siro, Siro, aquí dicen cualquier cosa. Alguien quiso jugar una broma, y los del 41 cayeron redonditos,  ¡están del carajo! Y ya me enteré que el otro día no les faltó na´ pa que volvieran a meter el patón con una balsera fantasma. La gente es muy buena con el photoshop Siro, trucan las fotos, inventan, confunden, tergiversan. ¿Tú sabes photoshop Siro?
Siro: Yo… ejem, me tengo que ir. Otro día nos vemos mi hermano. ¡Voy a transcribir!
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