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A Obama en Cuba tenemos que cantarle las cuarenta.


Así de contrariado se manifestó un disidente cubano opuesto tajantemente a la precomposición de las relaciones y las nuevas medidas adoptadas por el presidente estadounidense, incluida su próxima visita a la mayor de las Antillas.

El opositor que prefirió conservar el anonimato por temor a represalias,  precisó estar resuelto a apoyar acciones públicas de activistas para increpar al presidente Obama por negociar secretamente régimen castrista el restablecimiento de relaciones a espaldas de la oposición y del exilio cubano.

En efecto, el solo anuncio de esa insólita decisión genero de inmediato la natural reacción airada de opositores a ambos lados del estrecho de la Florida y en otros países, al sentirse traicionados por el nuevo curso de acción política asumida por la Casa Blanca. 

No faltaron las manifestaciones espontáneas en Miami ni tampoco quien calificara de acto inmoral el restablecimiento de los vínculos diplomáticos, que para algunos solo beneficiaran al régimen cubano. 

El opositor Antúnez fue más amplio al expresar que las medidas tomadas por la actual administración norteamericana son una traición cruel, cobarde, una deslealtad por parte del presidente de Estados Unidos para con el pueblo cubano y las miles de víctimas. Eso es imperdonable. Este es otro Kennedy.

Con igual valentía, fuerza y total coherencia con su impecable trayectoria opositora varios activistas manifestaron su firme rechazo, destacándose la portavoz de las Damas de Blanco, Bertha Soler Fernández, Antonio Rodiles, Ángel Moya, entre otros.

Ellos, como era de esperar, asumieron una actitud digna en correspondencia con sus declaraciones y decidieron declinar reunirse en La Habana con  la Subsecretaria de Estado para America Latina y el Caribe, Roberta Jacobson y  luego con el Secretario de Estado, John Kerry.

Sin embargo, lamentablemente el rechazo a esa  nueva política no es una posición monolítica dentro de la disidencia interna, la cual ha generado un nuevo frente de desencuentro. Un grupo de activistas la calificó de positiva al considerar que abre nuevas oportunidades para desarrollar su labor opositora. 

Pero un nuevo e inesperado golpe no tardaría en recibir los disidentes opuestos a la normalización de las relaciones, quienes reaccionaron sorprendidos y no ocultaron su desagrado al conocer la decisión del gobernante norteamericano de visitar Cuba.

La líder de las Damas de Blanco se mostró contrariada al señalar que el mandatario estadounidense había incumplido su palabra y actuaba con mucha hipocresía.

De acuerdo a Soler Fernández, Obama había expresado que visitaría Cuba antes de abandonar el cargo si veía progresos en las libertades individuales, en la libertad de expresión, en las posibilidades de los cubanos de a pie pero contradictoriamente visita la Isla en momentos de mayor represión.

Según nuestra fuente que apoya a las Damas de Blanco en sus habituales marchas de los domingos en el barrio residencial de Miramar, este cambio de actitud en el presidente de Estados Unidos constituye un nuevo golpe contra los opositores internos, con la agravante que también contribuye a legitimar internacionalmente a la dictadura. 

No debemos dejarnos engañar con cantos de sirenas ni mucho menos asumir el papel de tontos útiles ante intereses tan mezquinos. El presidente estadounidense quiere que su visita a Cuba transcurra exitosamente y con ello garantizar su legado en la historia, aseguro nuestra fuente.

La carta enviada por el mandatario norteamericano a las Damas de Blanco, aunque expresa reconocimiento y  apoyo a sus reclamos y denuncias,  en esencia se trata de una maniobra para calmar los ánimos de las activistas y disuadirlas a no realizar actividades públicas de rechazo a su nueva política que pudieran deslucir su visita. 

Como bien señalo la reconocida y exiliada escritora Zoe Valdés,  con esa carta Obama no solo se limpia las manos, además las neutraliza. 

Aceptar la invitación para una reunión privada con Obama, solo lo beneficiaria a él y en nada a nosotros. Por ello la verdadera oposición que nos oponemos firmemente a cualquier  trato con el régimen castrista tenemos que aprovechar su  estancia en La Habana, con vistas a realizar movilizaciones y otras acciones nos permitan enviarle a él y a la opinión internacional un mensaje fuerte y claro de nuestro rechazo a su nueva política, concluyo nuestra fuente.

Colaboración de Luis A. Rodríguez. 
Foto tomada de El Veraz
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