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HILARIA LA PERDULARIA

No hay que ser un sicólogo, ni un siquiatra ni un experto en las reacciones faciales para darse cuenta de que en todo momento y sobre todos los temas Hillary Clinton miente. No solamente lanza mentiras constantes sino que invariablemente  dice lo que le conviene y tergiversa cuanto acontecimiento ha vivido, imaginado o soñado. Esta mujer es la inventora del truco y la maraña.
Pudiera dedicar 20 columnas para hablar de los embustes de Hillary Clinton pero hoy les voy a hablar de uno grande en particular por ser el menos comentado y es: “ese cariño y esa solidaridad con el presidente Barack Obama”. Ese es un cuento mal contado.
La verdad es muy diferente: Ella odia con todas sus fuerzas a Obama y si detesta al presidente ¡muchísimo más aborrece a su esposa Michelle! Si Hillary Clinton fuera electa yo les aseguro que los Obama no irían a la Casa Blanca ni de visita protocolar.
A todos los candidatos les encanta amenazar con que “lo primero que yo haría al ganar las elecciones sería esto o aquello”… Bueno, yo les aseguro que lo primero que haría Hillary es echar a la basura cuanta vajilla, cubiertos, cuadros, y hasta los clavos que pusieron en las paredes los Obama y que dejaron rezagados. Yo creo que Hillary se tomaría el trabajo de quitar la letra “O” de la computadores en la residencia presidencial.
Marian Robinson la suegra de Obama, las muchachitas Sasha y Malia, Valerie Jarrett, Craig el hermano de Michelle, y cuanta parentela tengan saldrían de allí como bola por tronera, esa gente  mejor que se dediquen a tirarle fotos a los cuartos y salones de la White House porque ahí no van a pernoctar ni por 10 minutos y solamente verán la Casa Blanca en cuadros, pinturas y fotografías.
O ¿alguien en el mundo es tan ingenuo de creer que sinceramente “los Bonnie and Clyde modernos y en esteroides”, le han perdonado a Barack Obama la monumental pateadura y choteada -barriendo el piso con ella- que le dieron en las primarias de 2008? Créanme que los Clinton no son gente muy dada a la misericordia ni  a poner la otra mejilla.
Todo ese paquete de la solidaridad con los siete años de gobierno de Obama no es más que “oportunismo” porque el futuro de Hillary Clinton está en las manos del presidente.  En estos momentos sólo él puede tirarle una toalla y salvarla de ir a chirona y a no tener que ponerse un exclusivo “pantsuit” color naranja.
Pero si ella desgraciadamente ganara y al mismo tiempo saliera del atolladero en que se encuentra trataría de enviarlo de embajador al país más atrasado de África. Ese cuento chino de que lo va a proponer para la Corte Suprema de Justicia es un paquete más de esta loca embustera con ojos desmesurados.
¿Alguna vez ustedes se han enterado de una visita de los Obama a la residencia de los Clinton en Chappaqua? ¿Cuántas veces ustedes han visto a Michelle y a Hillary simplemente conversando amigablemente? Porque les voy a decir algo: el desdén es mutuo. Michelle también desprecia profundamente a esta Maquiavélica farsante.
Esa falacia de que la elección de ella representaría un “tercer término de Obama”  es el paquetazo del siglo, algo momentáneo, cogido con pinzas y alfileres  y extremadamente desechable.
Y voy a ir más lejos: No vayan a creer tampoco que Bill Clinton va a campear por sus respetos en la Casa Blanca, porque si la relación con Obama es puramente convenenciera a su marido tampoco le ha perdonado que le pusiera los cuernos en la mismísima Oval Office. Por lo tanto, si a Obama lo manda para Kenya a Bill lo manda para Angola. Si “Vil” (como lo llama Luque Escalona) penetra la Casa Blanca será lo único que penetrará allí porque me parece que Hillary sería muy capaz hasta de ponerle un cinturón de castidad.
Y entonces si ustedes me preguntan: “Chico ¿no existe nada en lo cual tú concuerdes con Hillary?” les respondo: “Bueno, en una sola cosa: en que compartimos  la inquina contra Obama.  Y viceversa: también coincido con Barack Obama en que a  él  le cae como un purgante  esta   vieja manipuladora y trepadora.
Fuente: http://nuevoaccion.com       Escrito por  Esteban Fernández
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