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Muy nostálgicos en Miami por la Carne Rusa pero no saben del cuento ni la mitad.


En Miami vemos de todo , especialmente en la prensa hispana local, donde se habla, de un tiempo a esta parte, de la nostalgia de los cubanos de aquí por las latas de  Carne Rusa que en la más fiera era castrista de la isla representó uno de sus alimentos básicos.
Pero ¿realmente saben estos analistas y este nuevo público de donde venía esta carne rusa soviética?
Para empezar debo recordarles que mi principal trabajo en el castrismo fue precisamente las relaciones comerciales con la extinta URSS  y ,con toda responsabilidad, les aseguro que ni el mismo pueblo soviético comía ese alimento enlatado.
Este producto, fabricado en los Montes Urales y que olia a siete rayos a menos que lo ahogaras en condimentos criollos ,  pertenecía a la estrategia de supervivencia del Estado Soviético, para caso de supervivencia en ataques militares o  como subsistencia en Ejercicios del Ejercito, así que , en verdad, no se sabe de que animal o cosa era su contenido. Se dice que era ganado vacuno pero para conservarlas se les ponía demasiado contenido de cebo y hojas de Laurel lo cual hacían que perduraran años en los estantes aunque eso no garantizaba que estuviese en condiciones óptimas para el consumo saludable.
El protocolo exigia que los abastecimientos de latas  permanecieran en almacenes por un periodo de tres años, tras el cual eran removidos hacia los países que integraban el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) pero para ser honestos, el mayor volumen iba hacia Cuba donde este alimento pasaba por una interesante cadena abastecedora antes de llegar a la población de a pie.
Los Lotes de Carne Rusa, con ya tres años en existencia, llegaban a la isla y se destinaban a la Reserva del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, MINFAR, al igual que la leche Condensada que tenia un color carmelitoso debido a su caducidad. Estas prioridades seguían un derrotero interesante, del MINFAR  al Turismo, de ahí a los Círculos Infantiles, las Escuelas al Campo, el Sistema Carcelario  y finalmente a la población,  la cual recibía el producto  con mayor fecha de vencimiento en esa cadena de Puerto, Transporte Economía Interna.
Los nostálgicos por la carne rusa realmente no saben de este cuento ni la mitad. Ese es el hombre Nuevo, quizás como justificación,  formados en una dictadura donde el racionamiento de alimentos siempre fue un método de control y dominación. La economía de supervivencia, para el pueblo, no para los dirigentes, hizo que siempre la población cubana estuviera mas ocupada en subsistir que en cambiar su entorno.
La carne rusa que hay en los
mercados de Miami

Al Gobierno de Castro jamás le interesó nada del cubano de a pie. Alimentarlos no era obligación, sino conveniencia económica en dependencia de los precios internacionales. Los lotes de carne rusa eran gratis como aquel que dice, así que para compensarlo se buscaban las mejores ofertas. Una tonelada de Garbanzo costaba en aquella época 900 dólares, la judía, 800, el frijol negro 400 y  frijol colorado 325. Así que mejor se compraba Chícharo, casi siempre comprado como alimento animal,  y se le daba el seguimiento, que  para la población significaba  comer seguido el mismo plato a veces durante  meses.
Esta política de estado, culpando claro está al Bloqueo estadounidense, permitió que  la población no solo cayera en un estado alimentario precario, sino que  la supervivencia era parte del diario vivir.
Cuando cae la Unión Soviética también se desaparece la carne Rusa. Surgen entonces nuevos productos a partir de la total desaparición de alimentos básicos como la carne de Res que desde hace mñas de 25 años está casi prohibida en la isla. Desde productos como Picadillo de Soya, hasta el Frikandel y la Pasta de Oca,  los hábitos alimenticios del cubano se fueron deteriorando de tal manera  que hoy para muchos emigrados , el resurgimiento de la carne Rusa en algunos negocios rusos de la ciudad , les provoque la más cruel de las nostalgias.
Lo que si jamás ha cambiado es el exquisito paladar de Fidel Castro y toda su camarilla.  Ellos gustaban de comer como Dios manda, desde platos exóticos  como el Tirano acostumbraba a agasajar a sus invitados como Gabriel García Marquez y presidentes como los de Viet Nam,  hacia que muchas veces se tuviera que buscar condimentos, como el azafrán,  de manera expedita a países como México, o alimentos  como Carne de Tortuga, lo cual muchas veces hubo que recurrir a las que estaban en el Acuario de Miramar para satisfacer las demandas del tirano.
Viendo todo esto yo me pregunto o le preguntaría a esos analistas… ¿De qué tipo de nostalgia estamos hablando?
Locura verdad… bueno Eso es Cuba.
Fuente: http://lacronicausa.com  Escrito por:Jesús Marzo Fernández.
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