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El carnaval del hollín

¿Qué justifica que el Estado venda motores de uso que no garantizan los controles medioambientales? ¿Por qué se desestimula a los particulares de comprar automóviles de última generación?
El papa Francisco ha hecho una magnífica labor en las últimas semanas. Al mismo tiempo, un escándalo de corrupción casi compite con la pujanza mediática del Santo Padre. La automovilística alemana Volkswagen vendió más de 11 millones de autos con motores trucados para esquivar los controles medioambientales. El gerente general de la empresa ha dimitido, y su sucesor ha calificado lo sucedido de "desastre político y moral", mientras culpaba a un reducido grupo de empleados.
Al unísono, el Santo Padre disertaba ante el Congreso norteamericano y la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la necesidad de fomentar la paz y salvaguardar el medioambiente.
El Papa alertó sobre todo al mundo industrializado, con la aseveración: "El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión…  Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas".
Sin embargo, esas preocupaciones no fueron declaradas por su Santidad en Cuba. El tema de la contaminación suele eximir a las naciones tercermundistas del regaño público por la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. 
La leyenda del almendrón
Según el finado premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, hasta el año 1961 rodaban en Cuba 482.560 automóviles. Cálculos conservadores estiman que de aquellos carros sobreviven menos de 100.000 unidades.
Un estudio informal acometido en horario pico en la calle Línea del Vedado —una de las arterias de mayor tráfico de la capital— confirma que más del 85% de los carros circulantes superan los 30 años de fabricados. De ellos, el 80% son vehículos norteamericanos llegados a Cuba antes de 1961.
Un alto porcentaje de estos "almendrones" —en su  mayoría utilizados como taxis— fueron remotorizados con máquinas diesel. ¿Cuál es la razón? Pues los precios del combustible es el motivo más poderoso. "Con un litro de combustible diesel —según los almendroneros consultados―puede recorrerse el triple de la distancia que con el mismo volumen de gasolina".
Reinaldo, taxista de 42 años, tiene un Moskovish que remotorizó con una unidad Renault de cuatro cilindros: "Los motores hay que comprarlos obligatoriamente en el Ministerio del Transporte —alega—, para legalizar la compraventa".
Su motor es de uso  y traído de Europa. En el mercado estatal los motores nuevos llegan a quintuplicar el precio de los usados. La remotorización le costó a Reinaldo cerca de 5.000 CUC, incluyendo los gastos de adaptación y sobornos a funcionarios para agilizar el papeleo de la certificación.
"Los costos están en función del tamaño y peso de los carros. Por ejemplo: los automóviles  Cadillac, Buick y Oldsmobile de las décadas 40 y 50, llevan motores más grandes, por consiguiente el consumo de combustible es mayor.
"En la red de garajes estatales (Cupet), el litro de diesel especial cuesta 1,10 CUC. Pero el mismo combustible puede adquirirse por la izquierda a menos de 0,50 centavos de CUC. El Estado se comprometió a entregar una asignación de combustible subsidiado a los cuentapropistas del sector del transporte, mediante una tarjeta magnética, pero no ha cumplido el acuerdo, solo le interesa el cobro de los impuestos", concluye Reinaldo.
Los precios de los combustibles en Cuba han sufrido una elevación del 160% con relación a los de la década del 90, cuando el crudo no rebasó los 30 dólares por barril, salvo durante los días de la operación Tormenta del desierto en Irak.
En la actualidad los precios del crudo cayeron a más del 50% de su valor y según estimaciones del grupo financiero Goldman Sachs sobre oferta y demanda, se espera que la caída llegue a los 20 dólares por barril.
En Cuba los precios del combustible solo fueron ajustados a principios de 2015, con una ínfima reducción del 7%. La justificación del Gobierno de adecuar los precios según el comportamiento del mercado mundial, se cumple cuando beneficia sus bolsillos. Las consecuencias de estas políticas repercuten en la población, al tener que pagar mayores precios por las carreras.   
En cuanto a los controles medioambientales, no son tan estrictos. Los choferes tanto estatales como cuentapropistas solo son requeridos por los inspectores cuando sus carros emiten una exagerada cantidad de humo negro. Igualmente el control técnico conocido como "somatón" prioriza los sistemas de frenos, señalizaciones u otras solicitaciones técnicas. Con relación a las emisiones de dióxido de nitrógeno ―según los choferes consultados―, en caso de descalificación, la solución es el soborno, "porque cada hombre tiene su precio".
Contradicciones
Según Ecured, el Centro de Inspección y Control Ambiental (CICA) es la autoridad responsable del control y regulación del medio ambiente. La gestión ambiental alcanza su clímax con la promulgación de la Ley No. 81 del Medio Ambiente, en 1997,  en la cual se definen las estructuras y principales funciones de los centros especializados en la gestión ambiental. Esta institución se subordina al Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).
Los artículos de la ley 81 especifican competencias para hacer cumplir la ley; paralizaciones, clausuras y decomisos; restricciones a las importaciones de tecnologías; y prohibición a los ruidos, vibraciones y emisiones que puedan afectar la salud de las personas, entre otras regulaciones.
Según el trabajo investigativo Control ambiental del paciente alérgico, escrito por cuatro especialistas de primer grado en Alergología, se extrae el siguiente resultado: "Se ha comprobado que el dióxido de nitrógeno (NO 2), producto de la combustión de los vehículos de motor es el irritante respiratorio más importante, también existen otros contaminantes: dióxido sulfúrico (SO 2) que proviene de la combustión de combustibles fósiles como el keroseno, petróleo y combustible industrial y Ozono, (O 3) generado por reacciones fotoquímicas. El control de estos factores depende de una política de vigilancia de los gobiernos y del Ministerio de Salud Pública. Es posible que los niveles permisibles de contaminantes en el Medio Ambiente no sean lo suficientemente bajos para proteger la salud humana".
Ante tales circunstancias, ¿qué justifica que el Ministerio de Transporte, que se debe al cumplimiento de las leyes, venda al sector cuentapropista motores de uso, que no garantizan los controles medioambientales en cuanto a las emisiones de dióxido de nitrógeno? ¿Por qué el Estado cubano desestimula a los particulares de comprar automóviles de última generación, y aplica precios que oscilan entre los 100.000 y 260.000 CUC a aquellos vehículos que en el extranjero cuestan cuatro y cinco veces menos, evitando la renovación paulatina del parque automotor nacional y al mismo tiempo las emisiones de dióxido de nitrógeno a la atmosfera?
Las respuestas a las contradicciones hay que buscarlas en la imagen de tabloides estampada a Cuba: un país de automóviles viejos y edificios en ruinas que al reverso descorre el claro objetivo de victimizar a los nacionales y criminalizar al embargo norteamericano. Esta campaña revela cómo se puede servir a las ideologías en detrimento de las personas.
El exgerente de Volkswagen era el ejecutivo que más ganaba en Europa en el momento de estallar el escándalo en su compañía. Dimitió en el acto. Y su sustituto ordenó el despido de los supuestos involucrados hasta que no se prueben inocencias. Por infortunio, en el Gobierno y el Partido Comunista de Cuba, no existen funcionarios con los niveles de ética y vergüenza mostrados por estos capitalistas.
El papa Francisco aseveró en la Asamblea general de la ONU: "La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada cultura del descarte".
La paradoja de paradojas es que los descartados cubanos son los máximos responsables del fortalecimiento y consolidación de un régimen "que no vive para servir, ni sirve para vivir".
Escrito por: PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA
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