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En el umbral de la primavera médica

El Gobierno oferta repatriaciones a los médicos exiliados mientras alquila y esquilma a los que envía al extranjero en sus brigadas médicas.
¿Qué razones justifican la nueva oferta de repatriación a los médicos y, su reincorporación al Sistema Nacional de Salud?
"Que se aproxima la debacle", con una bata blanca doblada sobre el antebrazo, una médica cubana de 28 años daba su opinión, bajo condiciones de anonimato, acerca del reciente editorial de Granmatitulado: "Cuba tiene como prioridad mejorar la salud del pueblo".
Con un vistazo al viejo hospital asoman los recuerdos de aquel faraónico proyecto de  potencia médica maquinado en los años 80 del pasado siglo por Fidel Castro y, que hoy por hoy es un burdo fracaso por la falta de médicos, el mal estado y cierre de centenares de hospitales,  policlínicos, consultorios, escasezs de medicamentos, equipamientos deficientes, falta de higiene, descontrol de vectores e incumplimientos de los programas de salud preventiva.
Contradictoriamente, según Granma, más de 25.000 médicos cubanos prestan servicios en 68 países, pero el desembolso no afecta a su condición de contar con un médico por cada 185 habitantes. Uno de los índices más altos del mundo.
A la pregunta de por qué llaman ahora a los escapados, la médica responde: "Hay un gran déficit de especialistas en los centros asistenciales. Basta con ir al Instituto de Oncología para darse cuenta que los especialistas más renombrados están en el extranjero, cumplimentando contratos particulares".
Se encuentran trabajando en el extranjero 15 especialistas de dicho instituto, y otros tres especialistas se marcharán de Cuba dentro de poco.
"Los servicios médicos son la principal fuente de ingresos y la más eficiente maquinaria publicitaria del Estado", agrega la médica, "pero los médicos somos unos parias. Tenemos que buscarnos la vida vendiendo turnos o recibiendo ayudas de pacientes porque el sueldo no alcanza… Que un chofer de almendrón o carretillero gané más que un especialista de primer grado en Medicina es una falta de respeto. El mismo Gobierno le abrió la puerta al 'robo de cerebros', como ellos dicen."
"Las colaboraciones en el extranjero son la principal vía de escape", afirma. "Por igual  el cambio de política migratoria ha facilitado las cosas a aquellos que  tienen familiares en el exterior. El Gobierno tiene las manos atadas. De cerrar los aeropuertos a los profesionales como hicieron antaño, causarán una reacción adversa: la juventud no querrá estudiar la carrera de Medicina."
"Más de una decena de colegas de mi graduación marcharon al extranjero por diferentes vías. Uno trabaja en un taller de reparación de enseres domésticos en Canadá, pero el nivel de vida del que goza nunca lo hubiera  logrado en Cuba ejerciendo la profesión de médico… Hay que reconocer que el país ha sufrido un daño económico y  psico-moral muy grande, que requiere un cambio de sistema y muchos años para su reparación.  No todos están dispuestos a esperar  la vejez para realizar sueños y ambiciones", aseveró. 
Y concluye: a los más jóvenes profesionales de la salud, que por primera vez aspiran a colaborar en el extranjero, se les impone viajar a Venezuela, Haití, Nicaragua y el África pobre, donde los médicos son más explotados y sujetos a condiciones infrahumanas. 
Mayoral y  esclavos 
Colegas de varios medios, entre ellos de DDC, mientras realizaban un trabajo investigativo en Trinidad y Tobago sobre la brigada de médicos cubanos "Juan Almeida Bosque", preguntaron vía telefónica a uno de los galenos por qué Rody, el jefe de brigada, podía hablar y él no. A lo que el médico respondió, antes de colgar: "No puedo, me perjudica".
Según el reglamento disciplinario, el doctor Rody Cervantes Silva, jefe de la brigada médica en Trinidad y Tobago es la única persona autorizada a dialogar con la prensa. El mismo código amonesta al personal médico cubano por salir a las calles después de las 7:00 pm, entre otras contravenciones.  
A las obligaciones se agrega que los trabajadores especialistas, enfermeros y técnicos de la salud deben depositar "voluntariamente" el 50% de sus salarios a la cuenta del Jefe de la Brigada so pena de ser repatriados. Rody Cervantes dispone de una oficina en el segundo piso del Ministerio de Salud trinitario.
Sin embargo, en una entrevista con el doctor Fuad Kan y David Constant, Ministro de Salud y funcionario de Relaciones Públicas respectivamente, alegaron desconocer las draconianas medidas a las que son sometidos los profesionales cubanos. Al contrario, tienen muy buena opinión del trabajo de la brigada médica cubana que desde el año 2003 colabora con Trinid.ad y Tobago.
Hoy por hoy prestan servicios en el país caribeño 207 especialistas, farmacéuticos y técnicos cubanos de la salud. Los que han logrado disminuir las horas de espera por consulta en los centros asistenciales. Próximamente otros 307 serán traídos con una nómina preponderante de técnicos y radiólogos, ocupaciones de gran déficit en el sistema de salud trinitario.
Mencionaron la existencia de un memorando de entendimiento entre ambos países (MOU).  Los acuerdos Cuba-Trinidad y Tobago en materia de salud se hacen a través de una empresa comercializadora radicada en La Habana. 
La única queja sobre el personal médico cubano, según aseveraron ministro y funcionario, ha sido el dominio del lenguaje, dificultad salvada con asesoramientos y cursos intensivos.
Ambos directivos hicieron saber a los periodistas, que Trinidad y Tobago cumple con su parte del contrato pagando a los especialistas, enfermeros y técnicos cubanos los mismos sueldos que reciben los nacionales de  igual profesión. A la paga se agrega un estipendio para la renta de un inmueble confortable, ascendente a 350 dólares estadounidenses.  El monto mensual es depositado en cuentas bancarias personales, y,  hasta ahí llega la responsabilidad oficial. Quedó claro que al Ministerio de Salud no le incumbe el destino del dinero devengado por los colaboradores cubanos.
David Contant se comprometió a entregar una copia de memorando de entendimiento (MOU). Sin embargo, trascurrieron dos meses y el documento aún no ha llegado a manos de los periodistas. No creyó que los cubanos estuvieran sometidos a un "toque de queda" después de las 7:00 pm, y atestiguó que al personal de salud cubano se le ha visto en los carnavales departiendo con los pobladores.
Por las noches los periodistas indagaron por el personal de salud cubano en las calles de Puerto España. Husmearon en las ferias semanales de Queen Park Savannah.  Recorrieron discotecas salseras, academias de baile, bares y puticlubs. Según los consultados, los galenos cubanos brillan por su ausencia.
La capital trinitaria es tan apacible que el pórtico de la residencia de la Primera Ministra no tiene guardianes. Hay muchas  más probabilidades de ser atropellado por un automóvil ―de los cerca de 300.000 que circulan en el país― que de ser asaltado por delincuentes.
Contactar a los médicos cubanos se convirtió en una rocambolesca aventura. Al mediodía se les veía salir del hospital rumbo a las cafeterías de Park Avenue y, tras la jornada laboral (5:00 pm) merodeaban las tiendas y otros comercios en Charlotte Street. Gracias a las pesquisas se obtuvieron varios números telefónicos, pero el objetivo era obtener información sin perjudicar a las fuentes.
Dinero al saco
Por fin se obtuvo la información en vivo y en directo. Los colaboradores cubanos pueden ganar acorde a sus niveles y especialidades entre 1.600 y 5.300 dólares estadounidenses —60 veces más de lo devengado por un médico en Cuba y 180 veces más que el salario promedio en la Isla (20 dólares).
Todos los meses tienen que transferir "voluntariamente" el 50 % de sus salarios a la cuenta del Jefe de la Brigada. A pesar de la "mascada", la misión representa un buen negocio, puesto que les permite  ayudar económicamente a sus familiares en la Isla.
"El Económico", otra pieza del engranaje, se encarga de fiscalizar las "donaciones".  Cuando se produce un incumplimiento —a pesar que la regla no existe por escrito— se convoca a una reunión, para amonestar al infractor públicamente y, en caso de reiteración, el Jefe de Brigada solicitará su repatriación por no cumplir con los parámetros éticos-morales.
Varios médicos han "desertado". Otros contrajeron nupcias con nacionales y/o hicieron contratos independientes con alguna clínica privada, lo cual le permite traer a sus familiares a Trinidad y Tobago, además de recibir el 100% del salario.
Respecto al "toque de queda", confirman que lo sugiere el reglamento del MINSAP.  De igual forma, el Jefe de Brigada  advierte no responsabilizarse con la seguridad de aquellos que salgan a la calle después de las 7:00 pm.
"No me vayan a poner en contra de Castro", dijo el doctor Austin Trinidade, directivo de  relaciones públicas de la Asociación Médica de Trinidad y Tobago, comentó que al principio existió en el país cierta oposición a los médicos cubanos, pero con el tiempo demostraron ser excelentes profesionales. La Asociación no tendría objeciones en escuchar cualquier demanda o inquietud, si la solicitan personalmente.
El equipo pidió sendas entrevistas al embajador de Cuba en Trinidad y Tobago, Guillermo Vázquez Moreno, y a Rody Cervantes, pero ambos se encontraban en el extranjero, según las secretarias.
Días después, la colega Reshma Ragoonat, del diario local Guardian, lograba entrevistar al doctor Rody Cervantes, quien negó rotundamente que los médicos cubanos estuvieran sujetos a medidas coercitivas, pero admitió la obligación de enviar dinero a Cuba por ser una nación pobre y tercermundista.  Dinero que será empleado en los programas sociales, como la lucha contra el cáncer infantil.
Rody explicó al Guardian que la misma "ayuda humanitaria" se les brinda a otros 69 países. Según la nota publicada, "Cuba’s control stretches", el Gobierno cubano recibe a través de Trinidad y Tobago más de 5 millones de dólares estadounidenses anuales, guarismo que se duplicará con el próximo arribo de otros 307 colaboradores.
Pero el destino del dinero caído en el saco del Gobierno cubano es impredecible. Ni Rody ni el mismísimo pipisigallo sabe adónde va a parar. El Estado cubano no rinde cuentas a nadie. Quizás otro médico, como el doctor Antonio Castro Soto del Valle, nos pueda dar  una información más precisa de su paradero final.
Escrito por Pablo Pascual Méndez Piña
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