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¿LE PEGÓ LOS TARROS DALIA SOTO DEL VALLE A FIDEL CASTRO?


(Traducción Angélica Mora)
 4 de junio, 2015
Dalia Soto del Valle conoció a Fidel Castro en 1961,en un evento público literario en Santa Clara.
El Comandante vio en la primera fila de invitados a una joven rubia de ojos claros y delgada, con los elementos esenciales de sus gustos..
Dicen que fue amor  a primera vista. 
Dalia se convirtió en la más importante mujer de Fidel,  porque logró perdurar en la vida amorosa del Máximo Líder y le dio 5 hijos, pero es a su vez la más misteriosa y poco conocida de sus conquistas.
Le pidíó a Pepín, su ayudante, que se la presentara y luego de tres encuentros y los chequeos correspondientes para asegurarse que no era contrarevolucionaria y su familia no tenía vínculos con Batista, le propuso que se mudara a La Habana donde la colocó muy discretamente en una casa, en las afueras de la capital, en Punta Brava.
La relación se mantuvo por años en el mayor de los secretos, conocida solo por nosotros su guardia personal, por temor a que fuera conocida por su amante Celia Sánchez.
El Comandante siguió compartiendo amores con la ex guerrillera y secretaria personal, hasta la muerte de ésta el 11 de enero de 1980.
Solo entonces se casó con Dalia Soto.     
(Dalia solo ahora emerge en fotos junto a un decrépito Fidel y escogidos visitantes internacionales en Punto Cero).
ADULTERIO 
Todo matrimonio tiene sus altos y bajos, pero -según el ex escolta Juan Reinaldo Sánchez, hoy fallecido,  en su libro Las Dos  Vidas de Fidel Castro- el punto más oscuro de la pareja fue en 1984 cuando el Máximo Líder encontró que Dalia estaba engañándolo con Jorge, un miembro de la escolta.
El chofer oficial de "La Compañera" en ese tiempo era René Besteiros.
Un día Dalia lo mandó llamar para que le fuera a comprar algo. Aprovechando esa ausencia le pidió a Jorge que la llevara donde su madre que vivia en la calle Séptima en el municipio Playa, cerca de Punto Cero.
 A la madre de Dalia se le conocía con el sobrenombre de La Abuela.
La suegra de Fidel Castro era ordinaria, poco refinada, le gustaban las fiestas, y maquillarse en exceso, coquetear y pese a su edad, no vacilaba en insinuarse a nosotros, los hombres jóvenes del entorno.
En aquella ocasión, cuando el chofer regresó del encargo a Punto Cero y supo que Dalia habia ido a ver a La Abuela,, su conciencia profesional le motivó a ir de inmediato al lugar.
Cuando La Abuela abrió la puerta ,un estupefacto Besteiro vio, en un fugaz vistazo, a Dalia bailando en la antesala con nuestro colega Jorge.
Instintivamente, retrocediendo le dijo a la Abuela:
-Dígale a Dalia que estoy aquí.
Un momento más tarde, la Señora Castro apareció en la puerta de la calle:
-Qué estas haciendo aquí. Nadie te pidió venir.
René Besteiro se fue.
De vuelta en Punto Cero inmediatamente fue donde el Jefe de la Escolta, Domingo Mainer.
Con el fin de cubrirse las espaldas, Besteiro le dijo lo que había visto y le confesó que temía caer en las iras de Dalia..
El Jefe de la Escolta se quedó atónito.Como nos llevábamos muy bien, decidió contarme lo que pasaba y me pedió mi opinión sobre el asunto.
-Es muy simple, le expliqué- Tú tienes dos opciones. La primera -y no te la recomiendo-, es no decir nada. Pero el día en que Fidel se entere, no vas a durar mucho. La segunda es repetir lo que te relató Besteiro, palabra por palabra a Fidel, como todo subordinado militar se supone que haga con sus superiores.
De inmediato partimos al Palacio de la Revolución, donde el Jefe de la Escolta tuvo una reunión privada con El Comandante, que duró aproximadamente media hora.
Cuando salió, Mainet me dijo que a partir de ahora y hasta nueva orden, cesaba toda comunicación con Dalia.
Durante un mes, Fidel y su séquito no se apareció por Punto Cero. El Comandante viajaba por todo el pais, durmiendo en varias de las más de 20 casas que poseía, en la provicia de Las Villas, en Camagüey o en la Isla de Cayo Piedra.
Todos pensamos quea este punto, la relación con Dalia había terminado.
Pero estábamos equivocados. Después de cuatro semanas regresamos, sin aviso a Punto Cero, sin advertir a Dalia de nuestro arribo y la vida conyugal prosiguió como si nada hubiera pasado.
En cuando al guardaespalda Jorge, desapareció de circulación de la noche a la mañana, sin que supiéramos más de él. No se si fue transferido a la provincia de Oriente, lejos de La Habana o si se murió. No pregunté y por sobre todo no quise saber. En aquel tiempo era primordial para mí  que Fidel no supiera que el Jefe de la Escolta, Domingo Mainet, me hubiera hecho partícipe de su confidencia. Si sucedía, yo corría el riesgo de correr la misma suerte que Jorge.
El oficial que servía de chofer de La Compañera y que habia descubierto lo que estaba pasando, fue sacado del cargo y creo que fue enviado como chofer del ministro de la Industria Pesquera.
Todo esto me demostró que no es saludable ser el Mensajero de Malas Noticias.
El Escándalo de Dalia tuvo otra víctima, de daño colateral, La Abuela.
Fidel no soportabaa su Suegra desde hacía años.
Constantemente, en la casa de Punto Cero de su hija, La Abuela  tenía el mal hábito de beber en demasía. El Jefe, en más de una ocasión había encontrado a su suegra  borracha, lo cual lo enfurecía.
Una auténtica Señora  de "Yo hago lo que me da la Gana", esta inveterada bebedora, no tenia problema en  asaltar la bodega de vino de su yerno cuando éste no estaban presente.
Un día, cuando regresábamos a Punto Cero, luego de un viaje a comienzos de la década de los 80 -varios años antes del adulterio de Dalia-, Fidel abrió su bar y ¡se encontró con la botella de su whisky vacía!  Explotó  y en uno de esos arrebatos a que nos tenía acostumbrados, con golpes del pie en el suelo y apuntando con dos dedos de su mano le gritó a Dalia: ¡ Esto es ya el colmo! No solo llega tu madre sin aviso en cualquier momento, pero me asalta mis cosas. Yo-no-quiero-verla-aquí-nunca-más.
La suegra desapareció  del panorama y sus visitas a Punto Cero se hicieron menos frecuentes, a pesar que por dos o tres años continuó guardando las apariencias.
La infidelidad de Dalia (de la cual su madre estaba completamete al tanto  e incluso proveía el lugar para los encuentros secretos) fue la gota que colmó el vaso. A partir de entonces la Abuela no fue vista nunca más en Punto Cero. 
Como corolario, una cosa debe quedar clara en esta crisis matrimonial:
Dalia Soto del Valle fue la única persona en el mundo que psicológicamente  logró lo mejor de Fidel Castro Ruz. El todo poderoso Macho, el Comandante de la revolución cubana, tenía un talón de Aquiles: "La Compañera".


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