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Las locuras del Fifo

Las locuras del Fifo
Tengo la impresión de que cuando yo era niño, las caricaturas eran mucho mejor que la mayoría de las actuales, llenas de violencia y de gritos. En aquella época todos los personajes de Walt Disney poseían un humor sano y divertido. Uno de los que más me gustaba era el Pato Donald. Y entre los personajes secundarios de la trama de Patolandia, luego de su novia Daisy, los sobrinos Hugo, Paco y Luis y del avaro y aristocrático tío Rico MacPato, estaba Ciro Peraloca.
Ciro era el prototipo del inventor distraído, del científico loco, sólo atento a su ciencia. A veces inventaba algo sensacional, y a veces fracasaba estrepitosamente, pero siempre estaba de buen humor y en definitiva era muy simpático.
Muy lejos estaba yo de sospechar en aquellos mis primeros años, que la vida me pondría frente a frente a un loco de veras, a un sombrío personaje que es algo así como la versión maligna de Ciro. Y como hace poco tuve la experiencia de conversar con alguien sobre el tema y comprobar que ya había olvidado algunas de sus locuras, creo conveniente recordar aquí las más notables, para evitar que sigan cayendo en el olvido.
Parece que el Fifo padece la manía de los inventos y las ideas “brillantes” desde su más tierna edad. Ya a los 14 años le escribió al presidente Roossevelt una cartica en donde entre otras sandeces, le pedía un billete de 10 dólares y le proponía que el día que necesitara mucho hierro para hacer sus barcos le avisara, porque él le iba a enseñar las minas de Mayarí, región que posee una de las reservas más grandes del mundo de hierro y níquel (casualmente, acabo de leer que van a cerrar la planta de Nicaro “porque no es rentable”, así que le tomó 50 años pero al final también la descalabró, como hace con todo en donde mete sus pezuñas… jejeje).
Pero si cuando era un niño en su cabecita surgían tamañas estupideces, las que se le ocurrieron de adulto, cuando tuvo mando y era el dueño de vida y hacienda de varios millones de cubanos, no tienen parangón. Las hubo de todo tipo, pero me divierten especialmente las que tienen que ver con lo agropecuario porque de ésas, TODAS, minuciosamente todas, fracasaron.
El esquema era cíclico, y en general funcionaba así: un buen día el Fifo se aparecía con un discurso en donde presentaba el plan “X”. A partir de ahí, la prensa se hacia cargo de repetirlo hasta el cansancio. Durante meses, resultaba imposible vivir en el país y no enterarse porque aparecía en cada noticiero, cada diario, cada revista. Te hacían creer que el resto del mundo permanecía expectante, esperando los resultados del experimento, el cual iba a ser lo más maravilloso desde el Arca de Noé. Si era algo económico, no íbamos a tener bancos suficientes para almacenar las ganancias, tendríamos que palear el dinero con bulldozers (por cierto, como hacía Rico Mac Pato). Si era algo agrícola, pronto los mercados rebosarían con el producto y las amas de casa no iban a saber qué hacer con tanta abundancia. Etcétera. Además, todo aquel que expresara la menor duda en cuanto al éxito de la empresa, incurría en una gravísima falta y era objeto de las más severas críticas, incluso se exponía a perder su trabajo y hasta caer preso.
Un día, sin embargo, toda la propaganda sobre el plan “X” desaparecía de golpe, y era sustituída por otra de igual intensidad, pero sobre el plan “Y”. Uno llegaba a preguntarse si el plan “X” no habría sido un sueño, porque no había forma de encontrar una sola referencia al mismo por ningún lado. Incluso nombrar el “X” era de mal gusto y podría traerte consecuencias funestas. Exactamente lo opuesto a unos meses atrás. El ciclo recomenzaba cuando el plan “Y” era sustituído por el plan “Z”. Y así ad infinitum, per sécula seculorum.
Era el cuento del molino de La Rebelión de la Granja, repetido una y otra vez por el Ministerio de la Verdad de 1984 (por algo George Orwell era un genio).
Pero nombremos alguno de los planes, explicando brevemente su naturaleza:
1) Rosafé Signet
Rosafé Signet fue un toro de pedigree llamado a ser pie de cría de una super-raza de ganado cubano para carne. Costó una millonada. Yo creo que ha sido el vacuno más fotografiado del mundo, solamente superado por Ubre Blanca. Hoy me fue imposible encontrar una foto suya en internet. Y despídanse de la propaganda: los argentinos con su consumo promedio de 50 kilos de carne al año, iban a quedar como unos comemierdas con balcón a la calle en comparación con los cubanos. Comeríamos carne (nótese el tiempo futuro) a dos carrillos. Pero a pesar de todo el cuido de que fue objeto, al decir de Radio Bemba, Rosafé terminó en la barriga de unos negritos que se lo robaron antes de que el Coma-Andante pudiera concretar sus planes. Decididamente, el hambre es del carajo. Por cierto, actualmente un cubano de a pie se puede comer un bistecito pequeño de carne de res cada 6 meses, más o menos. No más.
2) Ubre Blanca
Ubre Blanca y el Fifo. El Fifo es el de la izquierda.
Ubre Blanca fue la versión femenina de Rosafé. Era una vaca lechera que llegó a dar 110 litros de leche al día e iba a dar lugar a toda una ganadería de super vacas. La leche iba a correr por tuberías hasta la casa de cada uno. A Ubre Blanca no se la robaron, no. Se murió por la sobre-explotación de que fue objeto. A la verdad, no sé cómo le pudo pasar eso al Coma-Andante. ¡Con tantos veterinarios y expertos agropecuarios que tiene a su disposición! Sospecho que el que planificó la explotación del animalito, fue él mismo. Y por supuesto, ¿quién se atreve a decirle que no al Fifo? Al menos, Ubre Blanca es una de las pocas vacas a la que la han embalsamado y le han hecho una estatua de mármol. Actualmente, a los niños cubanos les quitan la cuota de leche a los 7 años, y no vuelven a verla hasta los 65, cuando ya son ancianitos.
3) La Zafra de los 10 Millones
El Coma-Andante, dando uno de sus interminables teques sobre los 10 Millones en la tv cubana. Nótese la mirada de profunda concentración y la actitud profesoral (al Fifo hay que saberlo disfrutar y vacilar).
Un buen día, el Coma-Andante nos informó que gracias a su gestión, ya éramos un país desarrollado. Habíamos abandonado el Tercer Mundo. Y para demostrarlo, en la próxima zafra, la de 1970, se iban a producir 10 millones de toneladas métricas de azúcar. Para ello el país hizo un esfuerzo especial: durante meses, se pararon todas las industrias, las escuelas, en fin, todo lo que no era absolutamente esencial y los obreros, estudiantes, profesores y en general todo el que no fuera ciego, manco y cojo, fue enviado a cortar caña. ¡Y líbrete Dios de dudar! Al final, sólo se hicieron 8 millones. Lo malo es que esa misma cifra se logró durante la Segunda Guerra Mundial -motivado por el alza en el precio del azúcar que se puede usar para fabricar alcohol, el que a su vez se utiliza en la fabricación de explosivos- sin mover tanto personal, es decir, sin crear un caos en la economía y sin tanto aspaviento en la prensa. Antes de 1959 la zafra normal era de 6 millones de toneladas. Existían 161 centrales azucareros. Hoy sólo quedan 46, el resto es chatarra. Y la producción actual roza el millón de toneladas, una cifra que se producía aproximadamente en 1850, durante la colonia, cuando todo se hacía con bueyes. En realidad, era cierto que habíamos abandonado el Tercer Mundo pero no para entrar en el Primero, sino en el Cuarto.
4) El Cordón de La Habana
Campo cultivado
La noticia impactó: el Coma-Andante, en su incesante búsqueda de la felicidad para el pueblo, había decidido rodear a La Habana con un cordón de vaquerías, granjas avícolas, cooperativas verduleras y frutales, etc. No más escasez de carne, leche, huevos, viandas, frutas y verduras. Todo aquello se iba a producir en cantidades más que suficientes y con la ventaja de que se ahorraría en transporte porque las fuentes de producción estarían cerca. Por supuesto que nos quedamos esperando con la boca abierta, como el pichón. Nada de aquel plan se hizo realidad. Por cierto antes de 1959 La Habana -sin saberlo, como Monsieur Jourdain, el burgués gentilhombre que no sabía que hablaba en prosa- ya tenía un cordón: las tierras al sur de la ciudad eran muy fértiles y existía una activa red de pueblos agrícolas que suministraban a la capital todo lo necesario. De manera que la idea no era nueva. Lo que hizo en realidad el Fifo fue destruír toda esa infraestructura y luego aparecerse como el inventor del agua tibia. Pero a él no le funcionó.
5) La desecación de la Ciénaga de Zapata
Ciénaga de Zapata, en la costa sur de la provincia de Matanzas, Cuba
Esta fue una de las primeras locuras. La idea consistía en desecar una inmensa ciénaga que se encuentra en la costa sur de la provincia de Matanzas -cerca de Playa Girón o Bahía de Cochinos- y utilizar las tierras para sembrar arroz y otros productos agrícolas. Pobre Coma-Andante, en aquellos tiempos no sabía nada de ecología. Desecar una ciénaga -además de difícil y muchas veces imposible- es condenar a muerte a todas las especies que viven en ella, y posiblemente hasta modificar el clima de la zona, además del impacto sobre el ecoturismo. Por suerte, dicen que Celia Sánchez -su brujera, consejera y amante- fue quien le hizo cambiar de opinión, en medio de gritos e insultos. Los trabajos se suspendieron y nunca más se oyó hablar de ello.
6) Los cí­tricos de Isla de Pinos
Naranjas
Cuba no es exactamente una isla, sino un conjunto de ellas. Isla de Pinos (el Coma-Andante le cambió el nombre hacia Isla de la Juventud) es la segunda en tamaño. Se encuentra al sur de la provincia de La Habana, y el viaje en ferry desde Batabanó dura unas 4 horas y en avión desde La Habana unos 15-20 minutos. Pues bien, un día el Coma-Andante nos dijo que si en la pantanosa Florida los americanos habían logrado cosechar naranjas en grandes cantidades, a nosotros nos iba a resultar mucho más fácil convertir a la Isla de Pinos en un productor de cítricos de nivel mundial. Y como en aquella isla no había mucha mano de obra, los estudiantes íbamos a ser los llamados a cultivar los campos con trabajo voluntario (que de voluntario sólo tenía el nombre, porque si te negabas a ir te botaban de la escuela). Y allá fuimos, yo incluído, a sembrar arbolitos de naranja por millones. La precariedad y la falta de planificación real se me hizo clara cuando unos representantes del Partido local fueron al campamento de mi escuela porque habían oído hablar que nosotros teníamos un kit de química agrícola que era capaz de medir el pH del suelo, y ellos nos solicitaron que lo usáramos. Como se imaginarán, el encargado de hacer la medición, fui yo. Independientemente del resultado y su precisión, terminé preguntándome cómo era posible que iniciaran un plan tan ambicioso si ni siquiera habían medido el pH de las tierras para saber si eran propicias al cultivo de cítricos. O sea, primero haces la inversión, y luego averiguas si te va a salir bien. Al revés de lo que indica la lógica. Por supuesto aquello teminó en que ni naranjas de china dulce ni nada de nada. Entre las plagas, las malas hierbas y la desorganización, al plan se lo llevó la chingada. Hoy en día, para conseguir una naranja en La Habana tienes que sembrar la mata, esperar que crezca, y luego pelearte con los negritos del barrio para que no se roben los frutos.
7) El café caturra
Planta de café
El café es una planta delicada. Tradicionalmente, se cultiva en las laderas de las montañas. Allí, entre los árboles del bosque que le brindan cierta sombra y humedad, a una temperatura menor a la del llano por motivo de la altura, crece el sabroso grano. Pero por estas mismas circunstancias, se dificulta su cosecha. Por lo general los granos no maduran todos de golpe, sino que en una misma rama hay que escoger los maduros y dejar los verdes para un segundo o tercer “pase”. Y lo escarpado de las laderas hace imposible la utilización de máquinas. Incluso para un hombre resulta complicado moverse en un terreno a veces muy inclinado y resbaloso, con un morral que pesa varios kilos amarrado a la cintura. No son raras las caídas estrepitosas, me consta porque yo participé en la IV Recogida de Café en la Sierra Cristal. Pues bien, un día el Coma-Andante nos anunció que había descubierto una variedad de café que se daba en el llano y a pleno sol. Su nombre: café caturra. Enseguida se hicieron planes para sembrar con café caturra grandes extensiones de terreno. Los pobres brasileños y colombianos iban a tener que buscar a quien venderle su café caracolillo porque el nuestro era mucho mejor e iba a copar los mecados internacionales. Por supuesto que fue otro gran plan que implicó inversiones millonarias y que fracasó. Hoy en día al pueblo cubano le reparten unas pocas onzas al mes de un polvo que todo el mundo sabe -incluso el gobierno lo dice- que no es café, sino chícharo tostado.
8) La pangola
Pangola
La pangola fue otra de las locuras del Coma-Andante. Consistió en su “descubrimiento” de una yerba (parecida a lo que en Cuba se conoce como Yerba de Guinea) que servía de super-alimento al ganado y que se iba a cultivar a lo grande para producir el forraje que luego se convertiría en leche. Muchos terrenos que tuvieron la desgracia de caer en los planes pangoleros fueron desmontados –incluso si en ellos se cultivaban con éxito otras cosas, como frutas, por ejemplo– para dedicarlos a la dichosa yerba. Por supuesto que también aquello fracasó. Hoy ni se oye hablar de la milagrosa pangola.
9) El pastoreo intensivo de André Voisin
Andre Voisin
En sus idas y venidas por el mundo de las Ciencias Agropecuarias, el Coma-Andante se topó un buen día con la idea de la rotación de cultivos y lo que se llamó el pastoreo intensivo. Consistía más o menos en parcelar el terreno y rotar los cultivos de forma que unas plantas acondicionaran el terreno para la producción de las siguientes que se sembraran en el mismo lugar. Algunos corrales estarían ocupados, mientras otros estarían en barbecho. Esto tenía la ventaja de que siempre se obtendrían pastos vigorosos y abundantes, en donde las vacas se sentirían como en hotel de 5 estrellas, con todo el alimento que quisieran al alcance de su hocico. De esa forma se lograba alimentar a los animalitos utilizando mucho menos terreno que si los soltaran en un gran potrero y confiaran en la madre naturaleza para lograr su alimentación. De ahí la palabra “intensivo”, en contraposición a “extensivo”. Tanto fue su entusiasmo con la idea, que logró convencer al francés inventor de aquello -el Dr. André Voisin- a que viniera a Cuba para dirigir la cosa. Pero al Coma-Andante nada le sale bien, sobre todo en cuestiones de vacas. Cuando más contento estaba y en medio del estrépito de la prensa, al Dr. Voisin le dió un infarto y se murió.
10) Las cortinas rompevientos
Dibujito de una Cortina Rompevientos, una de las grandes ideas del Coma-Andante
Más o menos por los tiempos en que la locura del Cordón de La Habana estaba en su apogeo, vinieron unos vientos plataneros que dañaron varios cultivos menores. La fuerza de los vientos derribó matas de plátanos y otras plantas. Entonces el Coma-Andante, siempre alerta, le salió al paso al problema con una idea genial: las cortinas rompevientos. Consistía en rodear cada parcela cultivada con una hilera doble o triple de árboles grandes, típicamente casuarinas o eucaliptos, cuyo objetivo era lograr proteger los cultivos contenidos en la parcela al atenuar los efectos del viento. Lo que parece que no tenía muy claro el Coma-Andante era la mecánica de fluídos, al fin y al cabo no estudió física sino abogacía. Para que aquello funcionara, el viento tenía que soplar con un esquema planar, pero el cabrón viento parece que era contrarevolucionario. La influencia de los árboles en la atenuación del viento tenía una zona de acción demasiado reducida para los efectos que se buscaban. Para lo único que sirvió aquella idea fue para gastar dinero y horas-hombre a lo tonto y para que un grupo de pseudocientíficos (los guatacas de siempre) produjera una serie de supuestos estudios en donde demostraban la grandeza y la genialidad del Máximo Líder, pero aquello no se tradujo en la práctica en nada sustancial.
11) Los planes arroceros de Camagüey
Sembrando arroz
Parece que como lo de la Ciénaga de Zapata no se le dió, el Coma-Andante “se quedó con el judío en el cuerpo”, una frase que se usa en Cuba para designar un estado de no-resignación. Indudablemente, el tipo es insistente. Y al cabo de un tiempo se le ocurrió la misma idea genial, pero con otro escenario: convertir el sur de Camagüey en un gran plan arrocero. Camagüey es una de las provincias más grandes de la Isla, y mayormente estaba dedicada a la ganadería y la caña de azúcar. No tiene grandes elevaciones, es una llanura infinita, lo cual favorecería su cultivo. En donde falló el Fifo fue en darse cuenta que lo que no tiene son ríos grandes ni fuentes de agua suficientes como para el cultivo por anegación, que es la característica principal del arroz. Y ahí mismo naufragó el esfuerzo, nos quedamos esperando. Por cierto recuerdo que cuando era niño en mi casa se compraba arroz de la marca Tio Ben -norteamericano-, que tenía el grano largo, limpio y era muy blanco. Hace 20 años, cuando salí de Cuba, este alimento -que es fundamental en la dieta del cubano- se compraba en China y era de tercera, los granos muy chiquitos y quebrados, y además llenos de piedrecitas, palitos y tierra. Consumir el arroz tal cual te lo daban en la tienda, sin “escogerlo” primero, era la manera más segura de perder un diente. Me imagino que ahora será todavía peor. En la actualidad, Cuba importa el 80% de sus alimentos, porque no es capaz de producirlos.
12) Las vacas F1
Gregorio Mendel, padre de la genética moderna
El gran problema de Mendel, uno de los padres de la genética moderna, es que vivió en el siglo XIX. Si hubiera tenido la dicha de vivir en la Cuba de Castro, su trabajo se hubiera visto muy enriquecido por la sapiencia del Coma-Andante en dicha materia. Nada de guisantitos pendejos, manejados con una paciencia exquisita. Los experimentos hubieran podido llevarse a cabo a una escala mucho mayor, y más rápido. A ver, ¿qué necesitamos, un animal grande con alas?. Sencillo: se cruza un águila con un elefante, y ya. En ese tenor, un buen día el Fifo tuvo la idea genial de cruzar un toro cebú -una raza que resiste el calor de Cuba pero que no da mucha carne ni leche- con una vaca Holstein -famosas por su producción de leche- para así obtener una raza de animales resistentes al calor y lecheros. Y de esa forma la prensa cubana comenzó a bombardearnos con noticias de los progresos alcanzados. Durante un tiempo parecía que para el país no había otro tema importante. Cuando fue evidente que las características de una raza no se transmitían tan fácilmente como el Coma-Andante había supuesto en un principio, aquello fue cayendo en el olvido. Hoy en día ni se oye hablar de las F1. Y ni la carne ni la leche se ven por ningún lado.
13) Las vacas con escafandra
Vacas con escafandra, otra de las ideas geniales del Coma-Andante
Pero el tipo no se daba por vencido tan fácilmente. Si las vacas Holstein querían frío y tranquilidad, él se los daría a como hubiese lugar. Y entonces inventó el establo con aire acondicionado y música indirecta. Pero como el climatizar todo el establo era muy caro -y aquí es donde se pone de manifiesto su genialidad- concibió un tipo de escafandra especialcon comedero que serviría para que la vaca metiera la cabeza en ella y tuviera aire acondicionado sólo en la cabeza, mientras el resto del cuerpo permanecía a la temperatura ambiente. Pensaba que como los centros de la actividad nerviosa de la vaca están en la cabeza, ella sería fácilmente engañada y así no se sentiría bajo estrés, pensaría que aún se encontraba en Holanda y soltaría toda la leche. Una verdadera idea genial. Sólo que no funcionó, y las carísimas Holstein importadas se fueron muriendo de puro calor. Fin de la historia.
Ordeñando las vacas con la cabeza en la escafandra de aire acondicionado
14) La cuenta de los puerquitos
Puerca parida dando de mamar a sus puerquitos
Aún recuerdo la noche en que el Fifo llegó excitadísimo al estudio de televisión. Como era costumbre, enseguida todas las emisoras de radio y TV de la Isla se pusieron en cadena nacional. Tenía una idea genial que comunicarle al pueblo. Comenzó hablando de una puerca parida. Parece que de pronto le había caído el 20 de que los puercos son sabrosos, dan buena carne y buena grasa, y se reproducen relativamente rápido. Se pasó el resto de la noche haciendo cuentas sobre partos de puercas, puerquitos por parto, tiempos de cría y cosas por el estilo. Si no fuera porque el Fifo contaba con gran prestigio entre su gente, se diría que había estado haciéndole al peyote. Aquellos puercos se multiplicaban en el papel como conejos. Dentro de poco no sabríamos qué hacer con tanta carne de puerco, manteca y chicharrones. Durante cierto tiempo, la prensa nos bombardeó con las buenas nuevas. Los cabrones gusanos burlones -¡siempre los cabrones gusanos burlones!- bautizamos aquel episodio como “La cuenta de los puerquitos”. Por supuesto que la carne de puerco nunca apareció por ningún lado.
15) Los microclimas
Fresas
Cuando el Fifo la coge con algo, es como Jose Arcadio Buendía con el imán. No lo suelta. Así sucedió con los microclimas. Resulta que en Cuba hay algunas regiones que bien por su altura o por estar rodeadas de montañas tienen un clima algo diferente al resto del terreno. Son más húmedas, o más frías. Tienen, en definitiva, lo que el Coma-Andante definió como “un microclima”, y se prestan a cultivos exóticos. Este concepto dio pie a una serie de planes. Por ejemplo, las fresas de Banao, que iban a servir para hacer el helado de fresa de Coppelia (una famosa heladería frente al cine Radiocentro en La Habana, que comenzó vendiendo 37 sabores de helados cremosos y ha terminado vendiendo -cuando hay agua para lavar las copas- unos poquísimos sabores en unos platos pegajosos de grasa y churre). O las plantaciones de espárragos en las cercanías de la carretera entre Cienfuegos y Trinidad. O los cultivos de hongos en las cuevas de Matanzas. En fin, que también a todos esos planes se los llevó la chingada. Ni fresas, ni espárragos, ni hongos, ni madres.
16) El plátano microjet
Riego por goteo o microjet
Un día el Coma-Andante descubrió la agricultura israelita. Los israelíes son admirables por muchas razones, y una de ellas es que han hecho fértil el desierto. En un país en donde el agua es más valiosa que el oro, han logrado cultivar de todo. El secreto consiste en no desperdiciar ni una gota, literalmente ni una gota. En vez de anegar los surcos -como es tradicional- o utilizar el riego por aspersión, utilizan unas mangueras que van llevando el agua hasta cada planta. En el último tramo antes de llegar al tronco, dicha manguera se reduce aún más y termina en un gotero. De manera que cada planta recibe el agua gota a gota, casi como si fuera un enfermo recibiendo un suero en vena. Los efectos son asombrosos: con un mínimo de agua, se atienden los cultivos en forma inmejorable. Claro, dicha técnica es cara porque hay que comprar muchos metros de manguera y hacer todas las manipulaciones correspondientes, planta por planta. Se justifica sólo si el agua es escasa en grado sumo. Pero eso al Coma-Andante no le importaba mucho. Lo principal era jugar al científico y ahorrar agua (a lo mejor la quería para los planes arroceros camagüeyanos, jejeje…). Seguramente tuvo temblores orgásmicos cuando concibió utilizar el método para sus sembradíos de plátanos. La prensa, siempre obsequiosa, le llamó al producto “plátano microjet”. Por supuesto que también fracasó, los miles de kilómetros de manguera terminaron en los jardines de los mayimbes y el plátano microjet brilló por su ausencia.
17) Los tomates hidropónicos
Tomates hidropónicos. Obsérvese que los tomates más bien cuelgan, porque las raíces no están en la tierra, sino arriba, en un recipiente con agua.
En contraposición al esfuerzo por ahorrar el agua a cualquier costo, están los cultivos hidropónicos. En ellos lo que se ahorra es la tierra, a costa de gastar agua. Consiste en sembrar no en la tierra, sino en unos recipientes especiales que contienen agua con nutrientes. ¡Pero por fin! -se preguntará Ud.- ¿de qué se trata, de ahorrar tierra, o de ahorrar agua?. Bueno, eso depende de la chifladura del momento del Coma-Andante -le respondo yo-. A veces, la prioridad era ahorrar agua, y en otros momentos, tierra. El tipo es genéticamente incapaz de darse cuenta que los dos objetivos son contrapuestos. O es un desvergonzado. O las dos cosas. El caso es que un buen día se nos apareció con la gran idea de cultivar tomates hidropónicos. Y allá te va la inversión millonaria, y las loas de la prensa. Y en una isla tropical, con una tierra famosa por su feracidad en donde tiras una semilla a la ida y a la vuelta ya está creciendo la plantita, terminamos cultivando tomates hidropónicos, que por cierto resultaron fofos y aguachentos, sin el rico sabor del tomate criollo cosechado por nuestros campesinos. Al poco tiempo aquellos planes se abandonaron, y volvimos a la escasez crónica de siempre.
18) Las vacas enanas para criar en la azotea o el balcón
Vaca enana
No, no estoy inventando nada, esto es rigurosamente cierto. Y para ser justos hay que decir que en realidad la idea no es totalmente suya. Ya había gente en el mundo tratando de hacerlo atrofiando de diversas formas la hipófisis de las vacas, para evitar su crecimiento. Lo lograron algunas veces, pero lo que no lograron nunca es hacer que se convirtiera en una característica genética, para que fuera heredable. El Coma-Andante, sin embargo, se entusiasmó con la idea, y la hizo suya. Él lograría la vaca genéticamente enana. Y no sólo eso, sino que las distribuiría entre las familias cubanas para que las criaran en el balcón o las azoteas, y así tuvieran leche fresca. De paso, inventó también el comedero-gavetero. Y estuvo a un tris de inventar las azoteas verdes. Ante tanto genio no cabe más que quitarse el sombrero. Desgraciadamente sin embargo, las diversas actividades inaplazables propias de su cargo le impidieron ocuparse todo el tiempo en el proyecto que al final, extrañamente, fracasó.
19) Los conejos gigantes
Conejo gigante
Conejo gigante
Y quizás por haber fallado en lo de la vaca enana, se le ocurrió ir por el otro extremo: los conejos gigantes. Con la ventaja de que ya ese conejo estaba inventado, sólo había que criarlo. Los conejos tienen la característica de que se reproducen muy rápidamente. La desventaja es que comen como niños de hospicio. Y si son gigantes, como niños gigantes de hospicio. En definitiva, que era más rentable criar elefantes que conejos gigantes. Por algo la naturaleza los hizo de un cierto tamaño, no más grandes, no más pequeños. ¡Ah, que Coma-Andante, siempre tratando de mejorarle la plana a la selección natural!.
20) La moringa
Moringa oleifera
La última de las locuras del Coma-Andante, la más reciente -hasta ahora- es la moringa, una planta con unas propiedades alimenticias fenomenales. A su decir, es mejor comer una ensalada de hojas de moringa, que comerse un bistec. La historia se repite y ya en estos momentos se le están dedicando grandes áreas de cultivo. Pronto habrá moringa para todos. Mmmm… ¿Dónde yo he oído eso?
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Conclusión
Estas son 20 de las ideas geniales del Coma-Andante en lo que respecta al tema agropecuario. Pero ha tenido muchas más: producir quesos especiales para competir con Francia, producir yogurt de búfala, importar una raza de bueyes vietnamitas que son muy apropiados para arar en terrenos anegados, sembrar morera (el único alimento de los gusanos de seda) para producir seda natural, producir ranas-toro gigantes para aprovechar las ancas, fabricar vinos para competir con España, construír robots industriales… en fin, el tipo es inagotable, una especie de Fountainhead caribeño. El único detalle es que TODAS sus ideas fracasan. Sería interesante analizar por qué, pero eso haría este artículo interminable.
En el único terreno en donde sus ideas han tenido éxito es el de la represión, los abusos, el pisotear los derechos humanos de su propio pueblo y la entronización de un régimen de terror que ya lleva más de 50 años en el poder. Debería de darle vergüenza, o como dicen los gringos: “Shame on you!”.
Fuente:https://azayas48.wordpress.com
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