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La isla de los ingenios

     El periodista español, Fernando García del Río (Santander, 1962) ex corresponsal en Cuba del periódico catalán La Vanguardia presentó el pasado sábado, 28 de marzo, su libro La isla de los ingenios donde relata su experiencia como corresponsal en Cuba, entre los años 2007 y 2011.

Pero en el libro García del Río no se refiere a los Ingenios azucareros (las antiguas fábricas de azúcar) que hace unos años y por orden de Fidel Castro fueron desmantelados* en su mayoría. García del Río se refiere al ingenio de los cubanos para sobrellevar la escasez, las penurias y la miseria, donde los ha hundido el comunismo de los Castro y comienza explicando que «Las penurias agudizan el ingenio y las viejas Aurika 70 [lavadora de ropa soviética] se convierten también en bañaderas de hidromasaje.

»Tres sesiones diarias de Aurika 70», le prescribió el médico para recuperar la muñeca izquierda al dueño de una pensión en Viñales».

La lavadora-secadora soviética que el Estado había vendido a miles de cubanos es singularmente provechosa. No solo por sus virtudes como bañadera de hidroterapia en la parte de la lavadora, la secadora se convirtió en un ventilador de potencia ciclónica. El hombre en cuestión había mejorado las aspas del motor, con el inconveniente de que el soporte no era lo suficientemente grande y el aparato se paseaba por toda la casa hasta que el cable no daba más de sí.

«Los cubanos son grandes inventores pero pésimos mantenedores. Su perfeccionismo y sobre todo su constancia suelen restringirse al cuidado del vehículo propio, cuando lo tienen», ilustra el periodista santanderino en esta bitácora que narra las vicisitudes de un pueblo atrapado en tratar de «resolver» (palabra muy socorrida) para sobrevivir pero al mismo tiempo, ha sido la dictadura la que logró perpetuarse.

García del Río durante sus cuatro años como corresponsal de La Vanguardia escribió sobre las construcciones o edificaciones (donde había más vigilantes que albañiles); de campesinos que descuartizan —en tiempo récord— una vaca atropellada en una carretera; de unos jóvenes que compran teléfonos celulares —sin tarjeta, ni línea— solo por presumir; de la reforma laboral; del partido, en fin de la humano y lo inhumano también…

Certero y claro en sus reportajes, resultó molesto y el régimen terminó expulsándolo. Un diplomático occidental acreditado en La Habana se lo dijo: «Si tú eres alguien en este país y estás a bien con el régimen, ya puedes tirar a quien quieras por la ventana que enseguida te lo arreglan. Ahora bien, como andes en problemas con el Gobierno, puede que ya no te perdonen ni que te saltes un semáforo en verde».

El libro del periodista Fernando García del Río resulta una crónica del surrealismo tropical que solo concebimos los cubanos que hemos vivido en ese manicomio y para los que aún viven allá, que tienen que bregar con esa aberración de sistema.

* En 1959 en Cuba existían 161 ingenios y solo han dejado 71 para producir azúcar y 14 mieles, el resto fue desmembrado para reparar a los ingenios que han quedado moliendo.

Escrito por Nancy Pérez-Crespo
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