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Cuba, ¿por el camino de la amargura?

Cuba, ¿por el camino de la amargura?
Muy probablemente nos encontramos, desde hace algunas semanas, ante una de las etapas más tragicómicas del caso cubano. Una vez establecidas unas nuevas reglas de juego por parte de Estados Unidos y el "deshielo histórico", el régimen de La Habana se queda como en estado de shock porque debe decidir su propuesta al contemplar que su vecino del norte le tiende la mano. ¿Y ahora qué? Las medidas son un caramelo envuelto que el régimen debe desenvolver para saber exactamente si le acaba endulzando o amargando la existencia.

Si estadísticamente la mayoría de cubanos emigran hacia países con economías capitalistas (la esperanza de los ciudadanos de la Isla se sitúa siempre en sociedades donde impera la economía de mercado y la democracia), se sobreentiende que en estos momentos deben ser una amplia mayoría los que esperan que su país derive hacia una economía de ese tipo.

Es evidente que en este sentido los jerarcas de la Revolución tendrán un problema para construir un nuevo discurso y reunir los argumentos que convenzan a la población. Probablemente la gente está esperando con ansias la fecha de apertura en la Isla del primer McDonald's, Starbucks y cualquier otra franquicia representativa del capitalismo y la globalización. Esperando la novedad, que siempre ilusiona.

Advierten algunos expertos que todas las medidas de Obama pueden estar muy bien para impulsar una reactivación económica, pero que la economía en la Isla se encuentra en un estado ruinoso y las medias voluntades del régimen (inactividad total o enquistados en lo mismo desde 1959) no parece que vayan a servir para enderezar el país en este aspecto.

Los cambios parecen impulsar de forma natural al régimen hacia una apertura económica que evidentemente tiene que ser de tipo capitalista, pues ese es el lenguaje de la mayoría de países en el mundo actual. La resistencia es (de cara a la galería) grande, aunque hay indicios de que en Cuba se le está cogiendo gusto al capitalismo de los lujos, de los tours gastronómicos, de las veladas con chefs de estrella Michelin, de los campos de golf para turistas selectos. ¿Quién disfruta de todo esto? ¿Público extranjero solamente o una nueva clase verde olivo adinerada?

Otro aspecto curioso de la nueva escena que se plantea en la Isla desde el 17 de diciembre es la posible repercusión positiva de estas medidas en algunas zonas de Estados Unidos y, paradójicamente, en Florida, donde incluso hay quien ya hace cálculos de nuevos puestos de trabajo al calor de la nueva política hacia La Habana.

El régimen de La Habana tiene varias alternativas en este momento. Puede seguir enrocándose en batallas ideológicas absurdas mientras su élite se resitúa en un escenario de capitalismo global dejando para el pueblo los rigores del comunismo, o bien desestimar la perenne Revolución socialista. El embargo ha sido inútil en este medio siglo, pero no menos inútil ha sido la Revolución para los cubanos.

Si las dos partes del "conflictose ponen de acuerdo en abandonar las inutilidades que los han dejado atascados en la historia durante medio siglo, probablemente el futuro de Cuba sea más próspero que si se confía en que tan solo una de las partes asuma que su estrategia es fallida.

Cuba siempre tendrá la posibilidad de convertirse en un país justo socialmente y equilibrado, pero para ello no es necesario seguir viviendo en un estado de excepción, en un orwelliano 1984 donde el concepto de libertad se relativiza y en donde son otros, unos pocos, los que deciden por todos los demás que, en realidad, son la gran mayoría.

Lo lógico es que llegue la hora de la apertura total. De la cordura. Del fin de lo absurdo..

Fuente: http://elveraz.com      Escrito por Joan Antoni Guerrero Vall
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