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¿Qué pasó con Carlos?

¿Qué pasó con Carlos?
Mercedes va casa por casa. Le dice a los vecinos que en la tarde están convocados a cumplir con una actividad de la Revolución. Es la primera vez que le toca organizar algo así, y como presidenta del CDR está un poco nerviosa. En realidad está muy nerviosa porque Carlos es un joven bueno, lo vio crecer allí, estudió con su hijo hasta que la Universidad le obligó a viajar a la Habana. Pero Carlos desde hace algunos meses no es el mismo. Le han aconsejado sobre sus amistades, y cómo le traen perjuicios. Uno de ellos: no consigue trabajo. A Mercedes desde ayer la ha visitado varias veces un señor de bigote, alto, que viste sencillo, con camisas de cuadros. Parece que ese hombre tiene que ver con la actividad que ella prepara. De la Escuela Primaria han traído una bandera cubana, y algunos carteles bien doblados, afiches al parecer con la imagen de Fidel, y un pionero ha estado ensayando un discurso. A las 4:00 de la tarde todo parece estar listo. Comienzan a llegar los vecinos, y se congregan rodeando a la presidenta del CDR, que les explica que cuando llegue el carro del partido con el primer secretario, ella dará la señal y deben comenzar a gritar los !Viva! y por supuesto los !Abajo!
Un lada del MININT y unas motos se estacionan unos minutos después, el secretario del partido llegó también, y algunos dirigentes de la FMC, de la UJC, etc. Los niños de la Escuela están formados en la calle, todos de uniforme. El señor del bigote y la camisa de cuadros hace una seña con la mano, y el primer grito lo da Mercedes: !Viva la Revolución! -!Viva! gritan todos, o casi todos. Como si fuese la presentación de una obra de teatro, muy bien ensayada, pero repetida hasta el cansancio, se torna la actividad, con el discurso del pionero, algún vecino que protagoniza una escena de irrespeto, utilizando en sus gritos ofensas, como si arremetiera contra su insatisfacción y sufrimiento, pero equivocado de víctima. Los afiches muestran a un Fidel sonríente, y los carteles son variados pero pálidos. Durante varios minutos la actividad se cumple como se previó. Pero se equivocaron. Carlos no salió, ni siquiera se asomó por la ventana de la casa. No supimos nunca adónde fue, o lo llevaron. La noche anterior lo habían visto conversando con uno de esos amigos opositores, a los que también llaman gusanos. Nano, el viejo que vende cigarros, comentó unas semanas después que el joven le había dicho: "mañana soy libre."
Colaboración de:Abogado y Opositor Político, Rafael Alejandro Hernández Real.
Abogado y Opositor Político, Rafael Alejandro Hernández Real.

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