LO ÚLTIMO
Home » » Pepe Angola

Pepe Angola


Sentado en un banquito, recostado a la pared del portal, fumando un cigarro, parece mirar el paisaje de cables y antenas de ese barrio dormido. Golpea suavemente contra el piso con su pie derecho, mientras tararea una canción de Silvio… Hoy huele a potaje. Siempre le ha gustado el potaje, el café, y desde hace algunos años fuma mucho. En casa todos saben que el padre murió a causa de ese vicio, pero nadie le aconseja. Comprenden que Pepe, como le dicen desde niño, ha conocido pocos placeres, y no le arrebatarán la posibilidad de dibujar con humo los sueños que no pudo realizar... Su sobrinito le quita la chancleta y la lanza al jardín, él lo regaña e intenta atraparlo sin ponerse de pie, moviendo los brazos en círculo. -¡Malcriado! – (piensa). Treinta años atrás cargaba a los hijos de sus amigos, y los elevaba a casi dos metros haciéndoles llorar. Él no tuvo hijos, pero hubiese querido una hembrita, a la que llamaría Inés. Inés le prometió que lo amaría siempre, que esperaría por él, pensaban casarse por la Iglesia e irse a vivir al campo. Otro cigarro. – Este será el último hasta después de comida – murmura. En unos pocos minutos la madre le tomará del brazo, e irán juntos a la mesa como cada tarde. Luego encenderá el viejo radio, y se acostará hasta quedar dormido. Será otra noche de alarmas de combate, formación en el polígono, parapetarse, y allí escondido leer la carta de amor y mirar la foto que quedó en el campo de batalla, en un país lejano de África. ¡Si tan sólo por un instante hubiese cesado el fuego, entonces hoy pudiera ver esas medallas y ese certificado donde reconocen su valentía! La madre lo toca por la espalda para que despierte. ¡Otra vez las pesadillas, los gritos! Pepe abre los ojos, pero no ve nada, no siente nada. Hoy cumple 30 años de vivir muerto.

Abogado y Opositor Político, Rafael Alejandro Hernández Real.

Share this article :

No hay comentarios: