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Normalización en salsa agridulce

La Habana: opiniones a favor y en contra del cambio de relaciones entre Cuba y EEUU.
"¿Optimista o pesimista?"
"Yo diría que punto medio."
Así manifestó Josefina Vidal, directora de asuntos estadounidenses del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) su opinión sobre el futuro del proceso de normalización diplomático entre Cuba y EEUU, en entrevista concedida a la periodista Cristina Escobar —sex-symbol de los medios informativos de la televisión cubana—.  El encuentro se realizaba en un despacho con piso abrillantado, decoración de plantas ornamentales y la indispensable omnipresencia de Fidel y Raúl Castro, quienes asomaban a través de sendos cuadros.
A todo neón, Vidal aseveró ante la teleaudiencia nacional "que sepultar el embargo era una facultad única y exclusiva del Congreso Norteamericano a causa de la Ley de Reformas a las Sanciones Comerciales del año 2000, la cual regula la entrada de turistas norteamericanos a la Isla; la concesión de créditos para comprar productos agrícolas, el comercio con subsidiarias en otros países y otros aspectos.  El capitolio es el único facultado a decir "se acabó el bloqueo", reiteró la directiva del MINREX.
Sin embargo, adujo que tras codificarse el embargo por la ley Helms-Burton en 1996, el presidente de EEUU tiene prerrogativas para mediante un procedimiento llamado "licencias", vaciar el embargo. Obama tiene poderes ilimitados para levantar la mayoría de las restricciones en el comercio, servicios, transportaciones y otras esferas. Pero aún no emplea ese privilegio.  
A la pregunta de Escobar sobre si un próximo presidente pudiera echar atrás la decisión de Obama, Vidal respondió afirmativamente. No obstante —aclaró—,el cambio podría convertirse en un peliagudo problema para el futuro gobierno de EEUU, si el levantamiento de las restricciones beneficia a los norteamericanos.
El general/presidente Raúl Castro, en la pasada III cumbre de la CELAC, marcó su territorio bramando a todo vapor que "será imposible tener relaciones plenas con EEUU mientras exista el 'bloqueo', no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la base naval de Guantánamo, no cesen las trasmisiones radiales y televisivas violatorias de las normas internacionales y no haya compensación justa a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos". Agregando que "sería injusto pedir algo a cambio".
Vidal justificó la intransigencia de Raúl, afirmando que "las relaciones Cuba/EEUU siempre han sido asimétricas. No podemos aplicar un enfoque diplomático a los quid pro quo (doy para que me des) —aclaró—. No podemos emplear esta política con automatismo, cuando EEUU es quien tiene que desmontar los castigos. Cuba no sanciona a ninguna empresa norteamericana, no emite trasmisiones hostiles hacia EEUU, ni ocupa una porción de su territorio que pueda ser canjeado por la base naval de Guantánamo. Sin embargo, reconoció que existen puntos donde se puede ceder.
"La prensa exacerba la confusión —añadió Vidal―, al pretender que Cuba ponga sobre la mesa cuestiones de nuestra soberanía. Cuestiones internas que solo competen al pueblo, que con un referéndum trazó el rumbo futuro de este país. No negociaremos el ordenamiento interno a cambio de revocar una política que los propios estadounidenses consideran fracasada", sentenció.
Al bate el equipo del 'home club'
Carlos, un profesional de 68 años, acepta que EEUU reconozca a la dictadura castrista, ya que Norteamérica también mantiene vínculos diplomáticos y comerciales con otras tiranías violadoras de derechos humanos como las de China, Vietnam y Arabia Saudí. Pero considera que Cuba debe pagar un precio justo por el levantamiento del embargo. "No hay lugar para gratuidades", aseveró.
"Si para muchos la política de aislamiento y embargo norteamericano ha sido inefectiva y fracasada, también el castrismo ha sido un régimen inefectivo y fracasado durante 56 años de imposición. El referéndum, al que hizo alusión Josefina Vidal y que según ella 'trazó el rumbo futuro de nuestra nación', solo tuvo como garantes y observadores al ejército, la policía política y las turbas de repuesta rápida".
"Resulta cuestionable que la señora Josefina Vidal y el régimen que representa quieran pensar por 12 millones de cubanos de adentro, y tres millones de afuera —señaló—. Urge hacer un referéndum con todas las garantías habidas y por haber para que los cubanos decidan el futuro del país. Creo que este es el precio de importe que debe tener el levantamiento del embargo. Resulta incoherente que un país sea gobernado por un partido único cuyo número de miembros no superen ni el 3% de su población".
Por otra parte, Roberto, un contable de 58 años, legitima a los opositores cubanos. "El hecho de que algunos disidentes se hayan opuesto soberanamente a la política del presidente Obama, descarta su lacayismo… Quienes les tildan de 'mercenarios al servicio del imperialismo', tendrán que meterse la lengua en el fondillo y reconocer su posición liberal… La moral del castrismo se vio disminuida cuando Checoslovaquia fue invadida por la URSS y Fidel ni chistó. Tampoco tuvo huevitos para cuestionar a su amo Leonid Brézhnev cuando metió los tanques en Afganistán y él presidía la NOAL".
"Pero los opositores cubanos están en peligro de ser usados por los políticos pro Obama y los empresarios cubanoamericanos —alerta Roberto—. La disidencia cubana debe unirse y asumir posiciones comunes, amén de las diferencias. Tienen que guapear un lugar en la mesa de conversaciones y no dejar que el régimen y los tecnócratas de Obama los saquen del escenario, como en 1898, cuando los mambises fueron excluidos de las negociaciones de Paris".
"La política de Obama tiene matices inteligentes" —afirma un médico―. Logró ponerle al bloqueo la camiseta de 'negociación'. Desde ahora el fin del embargo depende de un acuerdo bilateral sin fecha tope, una suerte de somnífero para la comunidad internacional que está obligada a aguardar por los resultados. Si Cuba rompe el proceso negociador, perderá la oportunidad que le dio un presidente dispuesto a cargar con el costo político".
"Igualmente resulta difícil digerir que se hayan necesitado 18 meses de negociaciones secretas, para canjear 58 prisioneros; permutar un termo con esperma por condiciones más confortables para Alan Gross y un acuerdo para empezar a negociar un establecimiento de relaciones diplomáticas. Todo esto hace sospechar que puede existir un protocolo secreto entre Obama y Raúl. Josefina Vidal dijo que se podía ceder en algunos puntos. ¡Sabrá Dios qué están cocinando! Creo que la ayuda militar a Venezuela está en la cuerda floja".
Por otra parte Carballo, un vendedor ambulante de 75 años, que anda y desanda las calles arrastrando los pies, aprovechó un instante para sentarse y descansar, tras esconder un puñado de cucuruchos de maní en un bolso y mirar en todas direcciones con sigilo. "Chico —dice— a mi no me duermen con toda esta rebambaramba de la normalización de las relaciones con EEUU".
"La realidad es que Fidel y Raúl son un problema y el pueblo es otro —afirma— ¿Qué tú crees de un Gobierno que le cobra impuestos a la gente que está en la extrema pobreza como yo? ¿Sabes cuántos kilómetros tengo que caminar para ganarme cuatro pesos… Ah, y se me siento a descansar cuando se me hinchan las patas,  me ponen una multa de 750 pesos (31 CUC)".
"El pueblo es tan mezquino que si mejora un poquito la situación económica, o sea, asignan dos huevos y dos panes más por la libreta, la gente gritará desaforadamente, viva Fidel y viva Raúl.  El entusiasmo yo se lo dejo a los soñadores. Cuando los americanos quiten el bloqueo, los millones caerán en el saco del yerno de Raúl, de eso estoy seguro, pero al fondo del abismo donde me encuentro, solo llegará el rastrojo."
A la pregunta de si se siente representado por el Gobierno o la oposición, Carballo respondió tras chasquear la lengua: "¡Compadre, los testigos de Jehová son los únicos que tocan a la puerta de mi casa!"
Fuente: http://www.diariodecuba.com      Escrito por Pablo Pascual Méndez Piña
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