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Mi tocaya «La Pelosi»

La congresista Nancy Pelosi aterrizó en La Habana acompañada por algunos de sus más fieles acólitos de los tiempos en fue la líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, cuando los demócratas tenían mayoría en el Congreso, Hoy solo encabeza la minoría.
«La Pelosi» llegó a Cuba dos meses después que Raúl y Barak, sus ambias (consortes, nagües o aseres, como quieran llamarle en el decir de la Cuba de hoy), anunciaran en conjunto el siniestro acuerdo que le abre las puertas del «Imperio» a la dictadura castrista y las cierra para una verdadera libertad de la tierra cubana.
Se moría mi tocaya «La Pelosi», por arribar a la Isla esclava toda encollarada, para presumir ante los pobretones cubanos de su fortuna que está valorada en más de 40 millones de dólares.
Porque la incoherencia de estos políticos radica en que mientras más progresistas son; más millones acumulan sus fortunas. En verdad, que no sé cómo leo hacen.
Algunas piensan que esta actitud es totalmente hipócrita pero otros creen que padecen del complejo de algunos millonarios que, al mismo tiempo que gustan de sistemas socialistas o comunistas (como el de Cuba), abrazan causas de justicia social y de defensa de los Derechos Humanos. Toda una contradicción.
Porque Pelosi se sintió en la gloria rodeada de unos 50 periodistas durante la conferencia de prensa que dio en las afueras de la residencia de la agregada de Prensa y Cultura de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba. Allí, esta controversial mujer y sus compinches, expresaron sus fuertes deseos de que a la tiranía de Raúl Castro la saquen de la lista de países patrocinadores del terrorismo y al mismo tiempo, consecuentes con su ideología progresista, se mostraron favorables al levantamiento del llamado embargo.
Todos tocaron el manido empower o sea «empoderar» a la sociedad civil y a los pequeños empresarios. No sé si es que le llaman «sociedad civil» a la paupérrima población cubana y «pequeños empresarios» a los muy acosados «cuantapropistas».
Pero esa cantaleta de la palabreja ya aburre. Estos políticos y los dialogueros (los tramitados de adentro y los locales), hablan de empoderar pero, lamentablemente, a los únicos que van a empoderar es al General cabeza de esa dictadura, a su familia y a sus allegados. El pueblo no alcanzará empoderamiento alguno, hasta que los Castro sean borrados del mapa isleño.
Porque ponen de moda palabras que suenan bien pero jamás mencionan «indefensión». Una palabra tan útil para describir estos tiempos cubanos. La total «indefensión», desamparo y orfandad en que viven los cubanos del pueblo llano.
Igual, en la conferencia de prensa se mencionó que van a facilitar un mayor acceso a las telecomunicaciones, como si eso dependiera de ellos. No señora, las comunicaciones competen solamente al General de Birán y hasta el momento nada ha hecho no hará al respecto.
Pelosi dijo que «ambos países necesitan reconstruir la confianza mutua» algo que también repitió uno de los acólitos, Jim McGovern, que piensa que una mejor relación entre los dos países es la ruta para hablar de los derechos humanos.
«Podemos lograr mucho más si nos respetamos mutuamente», dijo este congresista y agregó que «Para acelerar el proceso hay que abrir embajadas lo antes posible y que nuestros Gobiernos puedan comunicarse directamente a través de ellas, para construir una relación madura en la que podamos hablar de todo aunque estemos en desacuerdo, incluidos los derechos humanos»,
«Esa es la manera de comenzar un proceso que sea constructivo y no basado en acusaciones y en señalar con el dedo», afirmó este McGovern, que también calificó como un «miserable fracaso» los más de 50 años de la política norteamericana hacía la dictadura cubana.
Pero es interesante saber quién es este congresista por el segundo distrito en Massachussets. James Patrick “Jim” McGovern nacido en noviembre de1959 (es un mes más viejo que la revolución cubana) antes de su elección al Congreso, trabajó durante 14 años como asesor de alto rango del fallecido congresista John Joseph Moakle, pero antes había servido como ayudante en la oficina del tristemente recordado ex senador George McGovern (con el que no tiene parentesco a pesar de llevar el mismo apellido).
También lideró la fallida campaña presidencial del progresista McGovern en Massachusetts, y pronunció su discurso de nominación durante la Convención Nacional Demócrata de 1984 en San Francisco.
Otra cómplice en este viaje es Rosa DeLauro, representante por un acaudalado distrito de New Haven, en el estado de Connecticut. Esta mujer, de 72 años y de vestir muy estrafalario, es una de los cincuenta congresistas más ricos de la Cámara Baja y por supuesto una de los más liberales también.
Fundadora del Caucus Progresista del Congreso. Antes de postularse en 1990 por vez primera trabajó como asistente administrativa y jefe de personal del senador Chris Dodd, uno de los más liberales políticos estadounidenses que se recuerde.
Otra que no podía faltar en este grupúsculo es la puertorriqueña Nydia Velásquez, congresista por el distrito 12 de Nueva York, quien junto a nuestro consuetudinario enemigo, José Serrano, han defendido siempre las malas acciones de los Castro y nunca pierden la oportunidad de ofender a los exiliados cubanos en este país.
El resto de los acompañantes de La Peosi van, más o menos, por la misma ruta de la progresía idiota alejados de los verdaderos valores democráticos y de la libertad.
Cuando recordamos un grito de independencia que se dio en la Cuba colonial hace 120 años y, al se cumplirse un aniversario más del asesinato de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate cuyas avionetas fueron derribadas por MiGs cubanos, solo queda sentir un profundo desprecio por toda esa progresía que tanto daña la causa de la libertad y de la democracia en este hemisferio.
Escrito por Nancy Pérez-Crespo
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