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Qué esperar en Cuba, en el Nuevo Año


Matanzas, 29 de diciembre, 2014
Qué esperar en Cuba, en el Nuevo Año. 31 de diciembre próximo, arribará a su día 365 el calendario gregoriano. Para los cubanos, al igual que para el resto del mundo, la víspera del 2015, es un buen momento para recapitular vivencias pasadas, reajustar nuestras metas y realizar un balance de hasta donde llegamos, que pudimos hacer mejor y en que nos equivocamos.
Al mirar lo que hemos dejado atrás vuelven las interrogantes: ¿Qué ha cambiado en nuestras vidas? ¿Qué hemos hecho por alcanzar un cambio mejor en nuestra sociedad, en la comunidad o dentro de nosotros? y ¿Cómo hemos vivido esta etapa de tránsito única, como fue el nacimiento de Jesucristo?.
Hace más de 2 000 años en medio de la oscuridad, en la pobreza, el temor, el silencio y sin celebraciones nació un Salvador, era la señal de algo nuevo, era una luz. Tras aquella experiencia, hoy, en la Isla, miramos a nuestro alrededor y encontramos las mismas vivencias, gentes en la más profunda miseria, angustiadas por el día a día y sin celebraciones,que pasan igual o peor.
Los festejos toman un diferente matiz. La navidad se torna con rostro de tristezas, añoranzas y desconsuelos. El escepticismo continúa reduciendo las mentes pequeñas de quienes dirigen los destinos de esta patria en su afán de mantenerse en el poder.
La escasez de transporte, el incremento de obreros desempleados, el elevado valor de los artículos de primera necesidad y las penurias que sufrimos, hacen que se simplifiquen las ceremonias a reducidos grupos de familias y amigos que dedican horas a recordar la presencia de días mejores y donde la interrogante es siempre la misma ¿Hasta cuando los Castro estarán en el poder?.
Continúa entonces, el Año Nuevo en la Cuba de hoy, en espera de un cambio, en la búsqueda de alternativas de subsistencia y augurando sueños con un marcado interés en el desarrollo humano en libertad. Cuando llegue la aurora del nuevo año, tendremos que buscar lo mejor de nosotros, renovar fuerzas, multiplicar esperanzas y creer que un cambio que ponga fin a nuestras vicisitudes es posible.
Por eso la vida ha sido menos difícil luego de la llegada de Cristo, su nacimiento nos salvó del miedo, de la persecución, de las tinieblas y del odio, pero vinieron otros después de él que no lo quisieron, se les opusieron, lo mataron y como consecuencia heredamos la oscuridad, la maldad y el cansancio agobiante de no tener un futuro promisorio.
Celebremos con amor y felicidad, como nos deseamos en estos días, tendremos que compartir la luz del candil, sembremos la esperana con los pies dentro de la isla, reguemos la semilla del cambio y fecundemos nuestras alma, sin odio y con el deseo de trabajar juntos, por el camino de la paz y la unidad.
Fuente: http://iclep.org
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