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La insoportable arrogancia de algunos cubanos

Hace unas  dos semanas escribí un artículo que titulé «Así somos los cubanos» y en el citaba a nuestro Enrique José Varona que en 1908 escribió una irónica carta dirigida a Plutarco, donde le explicaba al gran historiador griego que ya en esa época en Cuba era difícil es dar un paso sin tropezar con un grande hombre.
Pero si Varona viviera hoy y específicamente en Miami, estoy segura, que los adjetivos fueran más abundantes, porque el cubano ha sufrido una transformación para peor, que aunque duela, tenemos que decirlo.
Oigo clamores constantes de que si la chusmería nos invade, que hay una total falta de respeto, que si el habla ha degenerado y que poco se les entiende con un repertorio lleno de las llamadas malas palabras, muchas de ellas hasta ofensivas. Otros alegan que si somos como los gatos: mal agradecidos.
Muchas quejas he oído, sobre todo, referidas a los recién llegados, y esto es realmente preocupante. Me dicen que muchos de ellos constantemente, expresan quejas de este país, y que hablan horrores de USA.
Me cuentan de una conversación entre dos mujeres, oída en las oficinas del departamento de Niños y Familia (el conocido Welfare o Childrens and Family) donde una le decía a la otra: Pero que se creen estos americanos, tu sabes lo que es esto, venir de Cuba para hacer cola de nuevo. No mi’jita, le di un escándalo al «compañero» que me atendió y le dije que aumenten el personal porque yo no me voy a pasar toda la mañana esperando para que me den la ayuda.
¡Me den la ayuda! Ahí está la clave. La ayuda que reciben todos los refugiados cubanos que deciden quedarse en Miami consiste en 155 dólares mensuales o más en bonos de comida y 180 dólares en efectivo durante los primeros seis meses como mínimo y extensibles.
También reciben asesoría legal para documentos de inmigración. Además existe un programa que brinda ayuda a refugiados como clases de inglés, cursos técnicos, asesoría de Inmigración y ayuda para integrarse en esta nueva sociedad.
Si llegan acompañados menores de edad la ayuda es mucho mayor y si deciden reubicarse en otros estados les pagan de todo, hasta el alquiler, luz, agua, calefacción y mucho más.
Es plausible y hasta lógico que el gobierno de Estados Unidos ofrezca esa ayuda a refugiados que llegan de un país donde impera una dictadura férrea como la de los Castro, donde los han perseguido por sus ideas, raza, orientación sexual o religión.
Lo que no entiendo que muchos que llegan de Cuba se expresan como emigrantes económicos y no como refugiados. Nunca mencionan la palabra «libertad» pero todos reciban «la ayuda» sin distinción.
Porque se conoce que algunos de estos individuos que cruzan la frontera por México eran chivatos, violadores de los Derechos Humanos y hasta militantes del Partido Comunista de Cuba, condición que los exime de recibir ayuda y en algunos casos no pueden acogerse al refugio y tienen que aplicar por el asilo político y probar que sus vidas peligran si los devuelven a la Isla.
Pero lo que sí no llego a comprender cómo le pueden aplicar la condición de refugiados a los cubanos que vienen de otros países, donde han vivido por años y que no se molestaron en llegar hasta la Embajada de Estados Unidos y aplicar a la residencia americana con todas las de la ley. Pero en cambio, cuando la economía los aprieta en esos países, deciden venir a través de una frontera tal como el conocido y cuantioso actual éxodo de los «cubañoles» o los cubanos que llegan de España.
Porque estamos siendo invadidos por los llamados cubañoles, (muy pocos por razones políticas y muchos por la economía) que se instalaron en España hasta que les tocó la crisis económica de la mal llamada madre patria.
No quiero generalizar, pero sí conozco algunos de ellos que para Miami no vivieron antes porque aquí vivíamos los contrarrevolucionarios y muchos se escudan con el consabido «yo no soy políticos» pero que cuando vivían en la Isla iban, como ovejitas obedientes, a los desfiles del 1 de mayo y hasta frente a la SINA, a dar los requeridos gritos de «Patria o muerte».
Pues bien, esos cubañoles que ahora están llegando, unos por el aeropuerto (porque los ciudadanos españoles no necesitan visa para entrar como turistas a USA) y otros por frontera, descaradamente piden refugio. Al año y un día se acogen a la Ley de Ajuste cubano y aplican a la residencia americana pero al llegar, enseguida les dan el permiso de trabajo y a los que cruzan por frontera y no enseñan el pasaporte español le dan la consabida y antes detallada AYUDA.
Además como casi todos tienen familiares que aquí los acogen no tienen que pagar alquiler, ni luz, ni agua. Pero eso sí, enseguida se comprar un celular, porque, contrario a los llegan directamente de Cuba, ellos traen euros que cambian en dólares.
Pero hay algo que si duele mucho y es esa inconformidad que traen. Se quejan de todo: Que si en este país el patrono los explota, que están mal pagados, que se trabaja demasiado, que todos es muy caro. El rosario de quejas es extenso, pero no se dan cuenta que quizás ellos traen un título bajo el brazo que para nada les sirve si no hablan inglés, ni conocen la cultura.
Si yo fuera parte de; gobierno americano a estos refugiados cubanos que llegan con esa mentalidad les daba un «mínimo técnico» (como le llaman los comunistas) para que ejerciten códigos y principios que definitivamente han perdido o nunca tuvieron: el amor al trabajo, la amistad leal, la confianza, la fe, el agradecimiento. Valores cardinales esenciales en la vida de todos los seres humanos.
Fuente: https://perezcrespo.wordpress.com  Escrito por Nancy Pérez-Crespo
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