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Alan Gross: Un prisionero casi de guerra

Alan Gross: Un prisionero casi de guerra
Cinco años lleva el contratista norteamericano Alan Gross en una cárcel cubana. Este hombre trabajaba como subcontratista para la empresa norteamericana Development Alternatives, Inc. (DAI), una firma que había conseguido un jugoso contrato con la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, por sus siglas en inglés) para dar apoyo humanitario a grupos de la sociedad civil en la isla y además suministrar tecnología a grupos de blogueros y disidentes para así facilitar el acceso a la Internet, evitando los impedimentos que impone la dictadura.
Era este el quinto viaje de Gross a Cuba llevando en su equipaje lo mismo de los cuatro anteriores. Pero en este lo esperaban siniestros propósitos. Gross fue arrestado un 3 de diciembre de 2009. El régimen raulista había urdido un plan que aun, cinco años más tarde, está en función.
Inicialmente se dijo que Gross viajaba para ayudar con nuevas tecnologías de la información a la comunidad judía pero después lo extendieron a otros grupos, pero nunca se ha sabido quién o quienes dieron esa información. Si fue el régimen, o la USAID o la empresa DAI.
Pero lo trágico es que Gross cumple este aniversario en un hospital militar en la Isla, con su salud deteriorada mientras alrededor de este prisionero, casi de guerra, lo están utilizado, ya no solo por la dictadura raulista y sus agentes en el exterior, si no también por la peor calaña de la ultra izquierda liberal norteamericana y por bastardos intereses económicos.
Porque, cómo explicar que en un reportaje de Nora Gámez (una periodista contratada recientemente por El Nuevo Herald) escribiera acerca de una visita que le hiciera a Gross en la cárcel, el Dr. Peter Kornbluh, el archivero de los papeles que competen a Cuba en el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos y el mismo que escribió a dos manos con un profesor de la American University, William LeoGrande, el libro Back Channel to Cuba: La Historia Oculta de negociaciones entre Washington y La Habana.
Dice la Gámez que «Kornbluh se ha entrevistado con Gross en dos ocasiones en La Habana (…) y cito textual: «’En mi segunda visita, quedó claro que su estado físico estaba mucho mejor, pero su estado mental estaba mucho peor. Hay muchas narrativas que su familia y sus abogados dicen acerca de su situación… pero sentado frente a él, me quedaba claro que tenía ideas suicidas’, dijo Kornbluh, como han advertido su esposa y abogados.
»En su última entrevista en el hospital Carlos J. Finlay, donde Gross está detenido, Kornbluh constató que este había recuperado 23 libras durante el tiempo trascurrido entre las dos visitas que le realizó.
»’Estaba ganando peso para atacar a un guardia en un intento de huida’, dijo Kornbluh quien le preguntó directamente a Gross por su aumento de peso y los ejercicios que estaba realizando. Este le habría contestado ‘¿Ves esa puerta? Es muy débil’. También que ‘no temo a nadie. Soy una bomba de tiempo’». Fin de la cita.
Y yo me pregunto ¿qué mezquinos intereses se esconden detrás de este reportaje? Cómo es posible que este archivero liberal cuente y la reportera lo publique los planes de evasión de un preso sean estos ilusorios o reales.
También explica la Gámez y con lujos de detalles que LeoGrande (la otra yunta de la mancuerna) le dijo que en su más reciente viaje a La Habana en octubre, el personal de la Sección de Intereses de los Estados Unidos confirmó que Gross —que fue condenando a 15 años de prisión—, «rehúsa reunirse con ellos. Su sentimiento es que se siente abandonado por su gobierno. Y eso hablar de su estado mental frágil y su sentimiento de desesperación».
Toda esta campaña muy bien orquestada —principalmente por grupos y gente que apoya o simpatiza con la dictadura cubana— está dirigida al gobierno de Obama para forzar el canje de las tras avispas presas y sobre todo, al Congreso para que elimine las sanciones económicas, eso que unos acá llaman embargo y los comunistas califican como «bloqueo».
Es tal la desesperación de esta izquierda por sacar ventajas para la Cuba comunista utilizando la tragedia de la familia Gross que la reportera de The Miami Herald, Mimi Whitefield, publicó esta perla: «Desde su detención (…) por el CONTRABANDO de equipos de comunicación satelital a Cuba como parte de los programas pro-democracia de USAID». No, no me equivoqué al traducir, ella usó la palabra «SMUGGLING», para hundir aún más al Sr. Alan Gross.
Ciertamente ya no saben qué hacer para presionar al presiente Obama. Y es muy posible que con toda esta campaña, ciertamente estén entorpeciendo gestiones que, con toda seguridad y con la mayor discreción, está haciendo el Presidente por un ciudadano de los Estados Unidos que se encuentra secuestrado por un régimen tiraníco.
Mientras Raúl Castro (que dicen es buen jugador, además de otras cosas) mantenga la gritería de sus acólitos, como es el caso de la Londoño y el NYT, no va a soltar al contratista Gross a menos que le den todo lo que pide.
Estos miserables deberían de callarse y desistir de esta campaña y que dejen a Obama negociar, porque cuando el régimen cubano se dé cuenta que ese tema ya no interesa lo va a soltar o quizás lo va a canjear por Edmundo García y Arturo López Callejas (aka) Levi.
Entonces sí será posible que tengamos a Gross de vuelta a casa.
Escrito por Nancy Pérez-Crespo.
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