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Van buscando la libertad que presienten

Monseñor Pedro Meurice, el recordado Obispo de Santiago de Cuba, en un fragmento de su discurso de bienvenida al Papa Juan Pablo Segundo —durante su visita a la que aún considero capital de Oriente—, el 24 de enero de 1998, dijo lo siguiente: «Deseo presentar en esta Eucaristía a todos aquellos cubanos y santiagueros que no encuentran sentido en sus vidas; que no han podido optar y desarrollar un proyecto de vida por causa de un camino de despersonalización que es fruto del paternalismo. Le presento además a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido; la Nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología. Son cubanos que, al rechazar todo de una vez sin discernir, se sienten desarraigados, rechazan lo de aquí de Cuba y sobrevaloran todo lo extranjero. Algunos consideran éstas como una de las causas más profundas del exilio interno y externo».
Un reportaje que trae en portada el periódico El Nuevo Herald me hizo recordar estas sabias palabras del santo hombre que fuera el Monseñor Pedro Meurice, porque poca objetividad comienza con el titular: «Frustrados por reformas sin resultados, los cubanos siguen emigrando». 
No Nora Gámez, estás confundida, porque seguramente perteneces a ese número creciente de cubanos que ha confundido la Patria con un partido; la Nación con el proceso que ha vivido y principalmente parece que ha suplantado la cultura con una ideología.
No, lo cubanos no emigran. Los cubanos escapan. Escapan de la represión, del abuso, la delación, la sordidez y el freno que ese régimen impone a los ciudadanos. 
Festinadamente muchos como usted, Sra. Gámez, están empeñados en conjugar esta fuga, este huir, este escapar de los cubanos con una supuesta reforma económica que alegan «no ha dado frutos».
Pero por Dios, no ha dado frutos, ni los va a dar. Es que no acaban de entender que el comunismo no es reformable. 
Todos estos economistas que opinan, solo están situando una cortina de humo, tratando de achacar todos los males del país a la pésima gestión económica. 
Las supuestas reformas raulistas han sido y solo podrán ser, como esas pequeñas curitas (o banditas) que nos ponemos para tapar una heridita. Para la enorme grieta que es el desastre cubano se necesita mucho vendaje y afilados bisturís para cortar de raíz un sistema de gobierno inoperante que no le permite al individuo desarrollar sus capacidades porque todo está supeditado al capricho y la imposición de una sola persona: el dictador.
El pensador cubano Dagoberto Valdés habla asiduamente de la necesidad de empoderar a la población cubana porque aspira a que el país se abra a un proceso que reduzca la vulnerabilidad de las clases más desposeídas, las más pobres y marginadas, que es la mayoría, para que puedan desarrollar sus propias capacidades y así promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible. Pero Dagoberto Valdés también asegura que el ni el comunismo ni el socialismo son reformables. 
Los cubanos están votando con los pies hace más de 50 años. Escapando, huyendo, desde el mismo inicio del proceso y lamentablemente miles de vidas se han perdido en el intento.
El más reciente son los cubanos que partieron a principios de agosto desde Manzanillo en una embarcación casera, que sufrió la avería de su motor y quedó a la deriva por tres semanas hasta que un barco de la Marina mexicano la divisó. De las 32 personas a bordo, 15 murieron en el mar. Los demás lograron sobrevivir bebiendo agua de lluvia y tuvieron que tirar los cadáveres por la borda. Dos de los sobrevivientes murieron más tarde en un hospital de Yucatán y sus cadáveres aún permanecen insepultos. Ojalá que la bondad de un exiliado o la de muchos, no permita que los entierren en una fosa común.
En una acción sin precedentes, el gobierno de México va a conceder la residencia a los 14 sobrevivientes.
Esa es la verdadera y trágica historia del éxodo cubano. Cuando en un país más del 20% de la población sale en estampida, algo anda mal, pero muy mal, porque NO se trata de reformas, ni de cambios. Se trata de un pueblo sometido por una tiranía; que nunca ha vivido en libertad pero la presiente.

Escrito Por Nancy Pérez-Crespo
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