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¿Mala fe o conveniencia?

¿Mala fe o conveniencia?
En el programa «A fondo» que transmitió América TEVE la noche del 1 de septiembre, el anfitrión, el periodista Pedro Sevcec, presentó un documental hecho en Cuba y cuyo guión trata de una mujer llamada Estrella, que vive en un poblado a 45 kilómetros de la ciudad de Bayamo en el Oriente cubano y que se dedica a facilitar su teléfono (el único en la zona) a cambio de unapequeña cuota. Estrella tiene que caminar hasta los hogares de esas personas que familiares y amigos de otros puntos de Cuba o del extranjero quieren hablarle. La gran preocupación de esta campesina es la posible llegada a la zona de los teléfonos celulares y está nerviosa porque, si estos se popularizan muy pronto va a perder su única fuente de ingreso.
Una de sus clientes es una mujer llamada Milagros que llega con su hijo para esperar una llamada de una persona que le da instrucciones precisas. Milagros y su joven hijo (que aparentemente está ciego o casi) viajan a Francia como parte de un intercambio cultural del Ministerio de Cultura con el país galo.
El día antes del viaje, algunos en la aldea organizan una ceremonia de despedida en la que el joven, ciego total o parcial, nunca quedó claro, entona lo que parecía un reggaeton cubano o algo de eso por el estilo. Pero la lírica fue lo que me dejó atónita.
En joven ciego (parcial o total) de nombre José Luis Brunelis Mustelier inició con el estribillo de que: «A Cuba se respeta» y muy empinado cantaba: «Cuba es un modelo de dignidad y libertad, (…) vamos todos con disciplina adelante porque así lo ha ordenado nuestro Comandante (…) Cuba es un ejemplo para América Latina» y por ahí seguía «que no se equivoque nadie, viva Cuba».
Pero por Dios, quién fue el editor y productor de ese material que sacó al aire esa bazofia que además de que ser una total falta de respeto hacia un grupo humano que es mayoría en esta ciudad es también, en la casi su totalidad, los televidentes de ese canal.
¿Sabe el dueño de esa emisora que en su empresa se la pasan agraviando a sus televidentes y que, casualmente, son las víctimas de esa tiranía?
Porque noche a noche se quebranta nuestro aplomo y no podemos evitar que le tiremos un zapato, al menos, al televisor. Invariablemente, en ese canal le dan gran espacio a esos supuestos artistas que llegan desde Cuba a través del siniestro «intercambio cultural», que de intercambio legítimo tiene poco. La casi totalidad de esos artistas viajan a través del Ministerio de Cultura y como consecuencia, traen la aprobación de la dictadura raulista que los utiliza como instrumentos de propaganda.
Para colmo, la mayoría de los cantantes y artistas que mandan son mediocres y los comediantes acarrean rutinas terriblemente burdas con abundancia de procacidades. Rutinas que mucho dudo se atrevan o les permitan repetir en la televisión de la Isla.
Lo he dicho otras veces, es muy lamentable el deterioro de la programación de ese canal.
También ayer en el noticiero pasaron una entrevista con un joven atleta cubano que acababa de llegar a Miami procedente de Canadá donde habla desertado de la delegación cubana. Pero el muchacho declaró que venía a buscar «un futuro mejor y abrirse camino en el atletismo en Estados Unidos» porque en Cuba NO hay perspectiva para ese deporte.
Pero, la pregunta de rigor, el reportero no la hizo. ¿Deserta el atleta también buscando libertad?
Seguramente que ese joven no lo dijo porque desconoce lo que es eso: la libertad, y quizás asocia libertad con triunfos, fama y bienes materiales. Porque si nunca la han tenido NO la conocen. No saben lo que significa la palabra LIBERTAD. Ser libres para ellos es, quizás, una fantasía, una incógnita que de momento no saben expresar o manejar.
Pero esos que entrevistan a esos jóvenes acabados de llegar, son hombres y mujeres libres, que funcionan en una sociedad abierta y plural. ¿Por qué entonces ni siquiera se atreven a insinuar que ha llegado a un país libre, que nada le va a pasar por lo que hable. ¿Además debe ratificarle que escapó de las garras de una dictadura. Porque al mismo tiempo está poniendo en peligro el asilo o la estancia de ese jovencito en tierras de libertad.
A los Estados Unidos llegan, todos los días, miles de emigrantes, «buscando un futuro mejor y abrirse camino» pero a esos los deportan porque NO son cubanos, cruzaron la frontera y son ilegales.
Ese muchacho atleta cruzó la frontera de Canadá, según dijo el reportero del 41, por el lado de las Cataratas del Niágara, e imagino que por ser cubano no lo detuvieron.
Pero, albricias, qué privilegio es ser cubano para poder acogerse esa Ley de Ajuste cubano.
Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Escapan porque quieren ser libres o vienen a buscar fama y fortuna?

Escrito por Nancy Pérez Crespo
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