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ENTREVISTA A SALVADOR BLANCO EN EL HERALD.

Salvador Blanco
Tú, estando al lado de Fidel Castro, no puedes ni imaginar que seas superior o más famoso que él. Desde ese día me quitaron los momentos importantes en Para Bailar y se los empezaron a dar todos a Carlos Otero. A partir de ahí comencé a planear la salida
¿Por qué quería irse si estaba en la cima de la popularidad?
Pensaba que la revolución era justa, pero cuando comienzo a relacionarme con los hijos de los dirigentes, empecé a pensar, 'coño, esto no fue lo que a mí me pintaron, esto no fue lo que me hablaron. ¿Por qué este tiene un carro, y los hermanos tienen otros carros y yo no? Yo que estoy en televisión no tengo ni cómo moverme por La Habana'.
En 1979 tuve que ir a La Cabaña —la antigua fortaleza colonial convertida en prisión— para hacer la filmación de Leyenda, de Rogelio París, una película que está por debajo de la categoría de las películas horribles. Durante los rodajes, me encuentro que un tremendo montón de amigos del barrio, de la escuela, estaban presos allí y me mandaban mensajes para sus familiares.
Ese día me fui lleno de papeles para llamar a sus casas y dar recados. Y me digo, 'coño, pero cuánta gente presa'. Ahí comprendí de una vez que no jugaba la lista con el billete: la realidad no tenía nada que ver con lo que decía el discurso oficial. Me empiezo a virar, empiezo a recibir información de Miami. No me quedé en Alemania cuando fui en 1979, porque pensé que lo que le iba a caer a mi mamá encima iba a ser tremendo.
¿Cómo es que cae preso?
Me iba en un viaje turístico y al mismo tiempo iba a hacer algunas presentaciones en la televisión de Checoslovaquia. Pensaba quedarme al regreso, en la escala de Canadá.
Pero sucede un imprevisto. Mi padrastro, que era psiquiatra de los servicios de contrainteligencia en aquel momento, recibe la visita de un antiguo amigo, profesor emérito de la Universidad de Santiago de Cuba, quien había mantenido oculta su fe católica. El profesor le cuenta que lo cogieron en una iglesia y lo sacaron de la universidad. Mi padrastro se solidariza con él y le dice: 'doctor, ¿por qué no hace lo que vamos a hacer nosotros?'.
El profesor pensó que mi padrastro le estaba haciendo un trabajo para la Seguridad del Estado y cuando llegó a Santiago de Cuba lo primero que hizo fue denunciar nuestro plan de desertar. Por entonces, yo seguía en Para Bailar pero ya casi sin participación, hasta que un día me dijeron que en la grabación siguiente no podía participar y, poco después, me llevaron preso para Villa Marista. No vi más el sol hasta nueve meses después de mi arresto.
Eso fue en 1982. Nos metieron presos a mi mamá, mi padrastro, a mí y a un amigo. Mi padrastro estuvo preso igual que yo, tres años, y mi mamá estuvo presa un año y algo más. Me hicieron el juicio como al año y pico de estar preso. Como a tanta gente, primero me acusaron de espía "XR60H22" de la CIA, después de intento de salida ilegal del país y de algo parecido al desacato al comandante en jefe.
Usaron los pasajes de avión, hubo testigos en contra, gente que ni sabía que nos queríamos ir pero que los pusieron ahí y declararon, gente que nos visitaba, que aparentemente era amiga. Me 'echaron' tres años por salida ilegal, el máximo establecido por la ley. Los pasé todos en el Combinado del Este con los presos comunes.
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