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Pugilismo entre AP y USAID: ganancia para el castrismo

La mayor desfachatez del régimen es declararse víctima de los planes subversivos de la USAID, después de haber provocado levantamientos en África y América Latina.
Sangre por aquí.  Sangre por allá.  Un niño palestino aún no cree que le amputaron una pierna. Ocho bebés fueron amortajados en un freezer para helados. Edificios en ruinas y envueltos en humo. Llanto, impotencia, odio, horror y muerte en la franja de Gaza. Más sangre por aquí y más sangre por allá. Fueron las primeras imágenes aparecidas en nuestros telerreceptores al sintonizar el programa "Dossier" de la cadena Telesur, hace varios días.   
"Los acontecimientos en pleno desarrollo" expuestos por la superestrella de los medios informativos venezolanos Walter Martínez, abordó a continuación "otra de las brutales embestidas del imperialismo yanqui en Latinoamérica": la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) envió secretamente a Cuba un grupo de  jóvenes latinoamericanos con el propósito de provocar cambios políticos en la Isla.   
Con este "tablazo sensacionalista" a costa de un acontecimiento del año 2009, la Associated Press (AP) trató de causar el mismo efecto mediático que consiguiera con su revelación, hace tres meses, de los programas ZunZuneo y Piramideo.
Según el reporte, AP y el exanalista de la CIA Fulton Amstrong acusan al gobierno de EEUU y a la USAID de haber puesto en peligro a jóvenes venezolanos, costarricenses y peruanos que viajaron a Cuba con fachada de turistas, para cumplir la misión de localizar clandestinamente a jóvenes con perfil de líderes y convertirlos en activistas políticos, usando como coberturas programas de salud y cívicos.
¿Cuál es la peligrosidad?  Según las aseveraciones de ese habitual cuarteto de la Mesa Redonda Informativa, integrado por Randy Alonso, Rosa Miriam Elizalde, Reinaldo Taladrid e Iroel Sánchez, las actividades de estos jóvenes latinoamericanos ―calificados de espías― obedecen a planes subversivos contra la revolución cubana, orientados a provocar  levantamientos populares y derrocar al castrismo.  Asimismo se deduce que, de haber sido atrapados  por la Seguridad del Estado, estos muchachos recibirían una sanción de 15 años de cárcel, tal como le sucedió al subcontratista Alan Gross. 
La polvareda levantada por la dupla, AP/Amstrong, regala al régimen de La Habana otro pretexto para atribuirse el calificativo de nación asediada,  "justificando así",  su condición de Estado represivo. 
Pero lo más desconcertante del chivatazo mediático protagonizado por la AP, es que el periodista Walter Martínez reveló las identidades de dos jóvenes venezolanas que participaron en el proyecto, o sea "las echó pa'lante como un carrito de helado" y, hasta el momento, desconocemos la suerte de esas chicas.
Desocupando contenedores
Amén de los objetivos trazados por la USAID en su afán por sembrar la democracia en aquellos países víctimas de dictaduras, al menos en Cuba la operación solo ha dejado una estela de resonantes fracasos.
La película comienza cuando sus especialistas entregaron directamente a los agentes de la Seguridad del Estado infiltrados en la oposición todo un stock de alta tecnología para conexión satelital y antenas camufladas en tablas de surf. A lo que se suma ese malogrado guión, protagonizado por el subcontratista Alan Gross, quien funge como una especie de señuelo para ser canjeado por los tres espías cubanos que cumplen condenas en cárceles norteamericanas y son favorecidos por una intensa campaña mediática.
Tampoco se requieren muchos esfuerzos para darse cuenta de que la USAID está monitoreada por  agentes procastristas.  Y entre los fiascos de esta agencia en su afán de proveer información a los cubanos y enriquecer su conciencia cívica, sobresalen los desastrosos servicios de internet ofertados en la Sección de Intereses de Norteamérica en La Habana (SINA), donde prohíben la extracción de información directa en memorias flash, acceder a sitios multimedia y la elevación de vídeos al portal You Tube.
Una cifra considerable de jóvenes cubanos recibieron mensajes en sus teléfonos móviles solicitándoseles autorización para el suministro de información noticiosa, pero hasta la fecha no han recibido nada. "Nos dejaron en ascuas", comentó una joven de 27 años que solicitó el anonimato.
Mediante un sondeo informal hecho a 60 jóvenes residentes en distintos municipios capitalinos con edades entre 20 y 30 años, el 95% declaró que su objetivo es escapar al extranjero, argumentando que no le interesa un cambio político en la Isla.  "Nadie me cogerá de carne de cañón", apuntó Yordani de 25 años.
Basura de fondo
La mayor desfachatez del régimen de la Habana es haberse declarado víctima de los planes subversivos de la USAID, después de haber exportado todas las  revoluciones que les dio la gana al África y Latinoamérica. 
El contexto político los obligó a cambiar guerreras verde olivo por batas blancas y, si AP, en su afán por desenterrar planes subversivos contra otras naciones, investigara las actividades de los médicos cubanos que prestan servicios en Venezuela bajo la cobertura del programa Barrio Adentro, observará cómo adoctrinan a la población proyectándole vídeos propagandísticos del departamento ideológico del Partido Comunista de Cuba.
Pueden investigar también sobre la penetración de los agentes castristas en las fuerzas armadas bolivarianas, la cedulación y la emisión de pasaportes, registros de la propiedad y notarías, control de puertos y aeropuertos, las importaciones y exportaciones, los ministerios de Alimentación, Ciencia, Salud Pública, Deportes, Defensa, despacho presidencial y otras corporaciones.
Por igual pueden  averiguar sobre las supuestas actividades culturales del grupo infantil La Colmenita, compañía que recorrió varios estados norteamericanos  para hacer campaña proselitista en favor de la liberación de los cinco espías cubanos. Y su director artístico, Carlos Alberto Cremata, ni siquiera  corrió el riesgo de ser encarcelado o expulsados del país como los jóvenes latinoamericanos contratados por la USAID.
Finalmente hay que agradecer a la USAID ―a pesar de su errabundo desempeño― su perseverancia en la búsqueda de jóvenes con madera de líder para encabezar  y promocionar cambios políticos en la Isla.  Porque aterra pensar que la democratización de Cuba dependa de una riña tumultuaria entre viejos cagalitrosos.
Fuente:http://www.diariodecuba.com Escrito por Pablo Pascual Méndez Piña.
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