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Historia de un fotógrafo y los balseros cubanos que nunca olvidó

William Castellanos tomó la foto en blanco y negro de 1994, decidido a documentar el momento en que miles de cubanos construyeron balsas improvisadas

Fotografía de 1994 tomada por William Castellanos de una niña de cuclillas en una balsa de madera. Momentos después, ella partirá de Cuba hacia el mar en una de muchas balsas improvisadas que construyeron los cubanos luego que Fidel Castro dijo que podían irse de la isla si así lo deseaban. (Foto AP/William Castellanos)
En la foto, la niña aparece de cuclillas en una balsa de madera, rodeada de hombres descamisados, de aspecto solemne. Sus ojazos marrones miran fijo hacia la cámara; la brisa le levanta algunos cabellos. 

En un instante, la balsa partirá hacia el mar. 

William Castellanos tomó la foto en blanco y negro en agosto de 1994, cuando estudiaba arte en La Habana, decidido a documentar el momento en que miles de cubanos construyeron balsas improvisadas, luego de que el presidente Fidel Castro dijese que podían irse de la isla si así lo deseaban. 

Veinte años después, esas imágenes todavía lo perturban. 

¿Sobrevivieron las personas que fotografió? ¿O sus modestas balsas se destartalaron en medio del mar, durante un éxodo de 35.000 almas? 

¿Son gente ocupada, con trabajos y familias? ¿O estas viejas fotos son el último indicio de su existencia?

"Para mí, este es un archivo fotográfico muy fuerte", declaró Castellanos. "Tal vez tenga la única, o la última foto de esa persona". 

Quien más lo intriga es la niña. 

Captura del momento
La economía comunista de Cuba estaba en crisis en agosto de 1994. La Unión Soviética se había desmoronado y dependían del mercado negro para conseguir artículos. Tenía apenas dos rollos de película en blanco y negro, pero cuando vio que sus vecinos se iban con una balsa hacia la playa, corrió a buscar su Nikon F-3. 

"Me dije, 'tengo que tomar fotos de esto''', relata. "Tengo que documentarlo". 

Fotografió a un grupo de jóvenes que se internaban en el mar en neumáticos cubiertos con lonas. Amigos de la infancia y vecinos fabricaban balsas con delgados pedazos de madera y clavos. Hombres y mujeres transportaban sus balsas a la playa en viejos Chevrolet o haciendo equilibrio encima de sus cabezas. 

Y la niña... mirando resueltamente desde una gran balsa hecha con tablones. 

Pensó en su hija, en las largas horas que se miraban el uno al otro cuando ella era un bebé, la curiosidad con que ella observaba su cámara. 

No se hablaron. Sintió que se estaba entrometiendo.

Tomó la foto y se fue. 

Mirada desafiante
Al principio Castellanos pudo ver solo los negativos. El papel para impresiones era muy caro. Dos meses después un amigo de un instituto de cartografía se quedó con algunos pliegos. Los puso en la bandeja de revelado y aparecieron las imágenes.

La niña de los ojos marrones volvía a mirar desafiante. 

Castellanos terminó yéndose de Cuba y trabajó como fotógrafo en Argentina y en Estados Unidos. Ahora vive en Miami y se mostró reticente a divulgar las imágenes. Hasta que se dio cuenta de que tal vez esa era la única forma de averiguar la suerte corrida por la gente que fotografió.

La gente comenzó a acercársele.

Una identificó a una mujer rubia, que sonreía mientras le vendía maníes a los balseros en conos de papel. Dijo que era su hermana y que estaba viva, en Cuba. 

Castellanos creó un portal, http://www.exodus94.com, en el que incluyó fotos de las 85 personas que trata de ubicar. 

Se enteró de que cinco de ellas fueron rescatadas luego de que su balsa se rompiese a casi 18 kilómetros (11 millas) de la costa y siguen en Cuba. 

Una mujer fotografiada mientras se despedía de algunos balseros encontró su foto online y le escribió para decirle que vive en España. Otras dos fotografiadas en un camión ayudaron a los balseros pero no se fueron con ellos. Una está en Cuba y la otra en México. 

La niña sigue siendo un misterio.

"Tal vez sea hoy una mujer", dice Castellanos. "Tal vez tiene hijos. No sé dónde estará ahora, pero no puedo sacarme su rostro de la mente".
Fuente:http://www.diariolasamericas.com
En este 11 de septiembre 1994 de la foto, tres refugiados se aferran a sus balsas y chalecos de vida volcados como la guardia costera de Estados Unidos se mueve para recogerlos a unos 15 kilómetros al norte de Cuba. Fotografía: Alon Reininger / AP

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