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Crece la producción de audiovisuales porno en Cuba.

En los puestos es posible comprar cualquier tipo de DVD, incluidos los destinados a mayores de edad, muchas veces amateurs

Vendedor ambulante de películas. (EFE)

En la antesala de una cafetería particular de comida rápida, Walter (nombre cambiado) ha montado un tenderete donde vende discos con programas televisivos bajados de antenas satelitales ilegales, al estilo de Caso Cerrado o Sábado Gigante, compendios de los mejores goles de Leo Messi o CR7 y jonrones de peloteros cubanos que brillan en la MLB como Yasser Puig o José Dariel Abreu. 

En cuatro estantes de madera hay cientos de DVDs con musicales, telenovelas, seriales y 'combos' con filmes de estreno reciente en Estados Unidos. Si usted es un cinéfilo incorregible, no dude en pedirle un clásico como Casablanca, El Padrino oSospechosos habituales. Walter apunta el encargo en una libreta y al día siguiente puede pasar a recogerlo. 

El precio de cada DVD es 25 pesos o un cuc. En ese sentido, los cubanos no podemos quejarnos. Faltan muchas cosas, desde alimentos hasta libertades políticas, y los ventiladores chinos no alivian el calor tropical, pero lo positivo del embargo financiero y económico de Estados Unidos a Cuba es que, tanto las instituciones culturales como los vendedores privados de discos y 'paquetes', no pagan un centavo por derechos de autor.

La televisión estatal, aburrida y repetitiva, donde sobran consignas y faltan reportajes agudos de la Cuba real, transmite una cantidad generosa de enlatados Made in USA. Del mejor al peor bodrio audiovisual. 

Gran variedad 

Cuentapropistas como Walter disponen de varias hojas con los títulos de la música que tienen, retro, jazz, rock, pop o reguetón. “Cualquier cosa, socio, Benny Moré o María Teresa Vera, si no lo tengo hoy, pasa mañana a recogerlo”, asegura. 

En sitios como éstos, la palabra prohibido pierde sentido. “Si te interesan temas históricos, tengo un amplio surtido de programas de Discovery Channel, también videos de debates de Estado de Sats”, y baja la voz cuando menciona el proyecto disidente que lidera Antonio Rodiles. 

El tipo sabe vender. “Intuyo lo que el cliente desea. Hay cosas que no tengo en los estantes. Son dinamita pura. Pero la gente lo busca. Programas de denuncias contra el Gobierno del Canal 41 de Miami o historias de desertores como la del exescolta Juan Reinaldo Sánchez tienen muy buena venta”, dice. 

El gusto de los cubanos 

Cuando usted le pregunta qué es lo más vendido, Walter responde sin meditar: “Los 'pellejos' (películas pornográficas). Montones de clientes las solicitan. Las preferidas son con latinas. A los cubanos le gustan las mujeres envueltas en carne. 

El mercado de pornografía gay y lesbiana también es rentable, pero se debe tener cuidado a quién se lo propones. Aunque los policías e inspectores se conocen a una legua de distancia”. Según Walter, ganan terreno los materiales eróticos realizados en Cuba. “Muchos son de producción casera, hechos con la cámara de un móvil. 

Otros son profesionales, con buenas tomas y bien editados. A los amantes del género les gusta más los nacionales que los importados, porque las chicas son más naturales”. 

Cuando se le pregunta por las fuentes de aprovisionamiento se muestra receloso. “Eso es terreno vedado. Me llegan los discos y punto. Mi trabajo es venderlos. Si pescan a las personas que se encargan de producirlos y editarlos, les pueden caer unos cuantos años de cárcel”, subraya. 

Siempre que usted no tenga pinta de policía, de manera discreta puede adquirir DVDs pornográficos en diferentes estanquillos de discos piratas en La Habana. Eso sí, cuestan el doble.

Fuente: http://www.diariolasamericas.com  Escrito por: IVÁN GARCÍA 
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